En la iglesia, o en cualquier otro lugar, podemos reunirnos en presencia de Dios y alabarle por las bendiciones que nunca deja de otorgarnos.

Santísima y augusta Trinidad, Dios solo en tres Personas, creo que estáis aquí presentes. Os adoro con los sentimientos de la más profunda humildad, y Os pago con todo mi corazón los tributos que se deben a Vuestra Soberana Majestad.