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Magníficat!

¡Para la preservación del Depósito de la Fe!
¡Para que venga el Reino de Dios!

A María, Madre de la Misericordia

Oración de San Alfonso de Ligorio, gran devoto de la Santísima Virgen María.
Oh Madre de Misericordia, ya que eres tan compasiva y tienes tantas ganas de hacernos el bien a nosotros, miserables pecadores, y de concedernos lo que te pedimos, yo, el más miserable de todos los hombres, vengo a implorar tu bondad; dígnate escucharme. Que los demás te pidan todo lo que quieran, salud, bienes y ventajas temporales; por mí, oh María, te pido lo que Tú misma deseas encontrar en mí, lo que es más conforme y más agradable a tu santísimo corazón. Sois tan humilde; obtenedme, por tanto, la humildad y el amor al desprecio. Has sido tan paciente en las penas de esta vida; alcánzame paciencia en las adversidades. Estás tan lleno de amor por Dios; obtén para mí el don del amor santo y puro. Estáis tan llena de caridad hacia el prójimo; obtened para mí la caridad hacia todos, especialmente hacia los que se oponen a mí. Siempre habéis estado unidos a la Voluntad de Dios; obtened para mí la completa conformidad con todas las disposiciones de la Providencia que me conciernen. En una palabra, Tú eres la más santa de todas las criaturas; oh María, hazme santo. No te falta amor, puedes y quieres procurar para mí todos los bienes; lo único que puede impedirme recibir tus gracias es mi negligencia al invocarte, o mi poca confianza en tu intercesión; Pero estas dos disposiciones esenciales, la fidelidad para invocarte y la confianza en Ti, eres Tú quien debe obtenerlas para mí, y es de Ti que las pido, es de Ti que las quiero, es de Ti que las espero, y las espero de Ti con seguridad, ¡Oh María, mi Madre, mi Esperanza, mi Amor, mi Vida, mi Refugio, mi Ayuda y mi Consuelo!

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