Magníficat

Contemplamos el misterio de la Visitación de María a Su prima, Santa Isabel. Isabel felicita a María por el inmenso privilegio de ser la Madre de Dios hecho hombre. Inmediatamente, la Santísima Virgen dirige estos elogios hacia el Altísimo y entona el hermoso himno del «Magníficat» en acción de gracias a Dios, atribuyéndole todas estas maravillas que había cumplido en Ella.

Corpus Christi

«La Eucaristía, es Cristo y Cristo es la fuente de toda gracia. La fiesta de hoy, hermanos y hermanas, es la fiesta de la gracia por excelencia. La fuente de la gracia, Dios mismo, Se hace alimento de nuestras almas. De la verdadera devoción a la Eucaristía vendrá la transformación de las almas. Pero tengamos mucho cuidado de no comulgar de cualquier modo, yendo como ovejas siguiendo el grupo, sin ponernos en las disposiciones requeridas. Dirán tal vez: «Si me abstengo de ir, ¿qué van a pensar de mí los demás?» Lo que importa es de saber lo que Dios va pensar. Si comulgamos sin estar bien dispuestos con Dios, recibimos indignamente el Cuerpo y la Sangre de Cristo, comemos y bebemos nuestra propia condenación, según la expresión de san Pablo.»