La Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo

Domingo de Pascua

Meditación sobre la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo

Nuestro Señor Jesucristo Se levanta gloriosamente del Sepulcro. Es el milagro más estupendo y grande de nuestra religión. Jesús había resucitado a muchos, pero ahora Se resucita a Sí mismo.  ¿Quién sino sólo Dios puede hacer esto?

La Resurrección de Cristo es el símbolo y el fundamento, la garantía de nuestra resurrección, gloria e inmortalidad: “pues si no hay resurrección de muertos, como dicen ellos, tampoco resucitó Cristo. Mas si Cristo no resucitó, luego vana es vuestra fe… pues todavía estáis en vuestros pecados” (I Cor. XV, 13-15)  [Puesto que resultó El ser un impostor que mintió y no cumplió con su promesa].

Nosostros, sí moriremos, puesto que “está decretado a los hombres el morir” (Hebreos IX, 27) pero podemos llenos de fe y esperanza mirar a la muerte como destruída repitiendo la palabras victoriosas de San Pablo: “La muerte ha sido absorbida por una victoria.  ¿Donde está ¡oh muerte! tu victoria?  ¿Donde está ¡oh muerte! tu aguijón?” (I Cor. XV, 54-57)

La Resurrección de Cristo nos asegura la paz. Lo primero que pronunció El al salir del sepulcro fué: “Pax vobis”. Nos asegura el cielo, el triunfo sobre nuestras pasiones, ya que El nos dice: “No temáis, yo he vencido al mundo”; y la garantía de la Divinidad de Jesús y de la Iglesia.

Al meditar este misterio debemos traer a la memoria del día glorioso de nuestra resurrección triunfante.

Rev. Padre Gilberto M. Romney, Perlas marianas, un tratado sobre el Santo Rosario, 1947, p. 50-51