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Magníficat!

¡Para la preservación del Depósito de la Fe!
¡Para que venga el Reino de Dios!

Muy dulce y amable Virgen María

Oración de la hermana María Consolata Ferrero. Oración de abandono y recurso a María nuestra Madre, tan buena y poderosa.
Dulcísima y amorosa Virgen María, amadísima Hija del Divino y Eterno Padre, tiernísima Madre del Divino y Eterno Hijo, santísima Esposa del Divino y Eterno Espíritu, vengo a Ti, oh mi amadísima Madre, para consagrarme enteramente a Ti. Tú eres la más pura, la más hermosa; Tú eres la Inmaculada, y yo no soy más que la miseria, el pecado y la inclinación al mal. Tú, oh María, siempre has hecho las delicias de la Santísima Trinidad; has embrujado el Corazón de Dios, Tu Padre, Tu Esposo, por la blancura inmaculada de Tu santísima alma. Oh Madre Compasiva, vuelve una mirada compasiva hacia esta pobre alma que se enfrenta a las peores tentaciones, y pon al enemigo infernal a volar por Tu Poder. En el momento de sus formidables asaltos, me refugiaré en Tu Inmaculado Corazón, y Tú, oh misericordiosa Reina de las Vírgenes, conserva mi lirio puro y preséntalo Tú misma a Jesús. Mi tierna Madre, Te espero en la hora de mi muerte; desde ahora Te agradezco y Te ruego que guardes todo en mí, para que todo sea agradable a Jesús. ¡Gracias, oh María!

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