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Las más bellas historias...

La Misa, la Eucaristía

A través de la Santa Misa damos a Dios la mayor gloria y amor posibles.

Al asistir a la misa, ofrecemos a Dios un sacrificio de valor infinito, incluso sin el honor de ser sacerdote. Se Le glorifica infinitamente, se Le agradece dignamente y se ofrece un precio que puede pagar todas las deudas.

San Ambrosio de Milán enseña cómo comportarse ante el mayor milagro que se realiza en el altar.

Los Santos se sentían más honrados de servir a la misa que de ser estimados por los poderosos del mundo.

Había prometido asistir a misa todos los días. Su fidelidad le protegió del suicidio.

Dos criados recogen los frutos de sus acciones.

Un noble cristiano es fuertemente multado por asistir a misa.

Cómo un pueblo entero protege su fe contra la herejía.

La piedad de una pastora ignorante es la garantía más segura.

Transformación de un niño y conversión de su padre

Encantador ejemplo de amor a la Eucaristía.

La devoción eucarística de este gran Santo.

El amor a la Eucaristía asegura un gobierno sabio y próspero.

Los verdaderos héroes son cristianos.

Lo que hace que una vida sea feliz o infeliz.