Novena al Santo Niño Jesús de Belén

Del 16 al 24 de diciembre

Según el libro Bethléem ou l’École de l’Enfant-Jésus, por Mgr. Jean-Joseph Gaume.


 

Primer día   ◊    16 de diciembre

El Verbo Eterno Se hizo hombre.

¡Oh dulce Jesús! Verbo Eterno hecho carne, Os agradezco por haberos encarnado, tomando la naturaleza humana a fin de elevarla y restaurarla. Pues, si en la creación habéis manifestado Vuestro poder, es toda la ternura de Vuestra misericordia que habéis desplegado para la redención de la naturaleza caída. Os hacéis hombre, sujeto al sufrimiento. Os hacéis nuestro hermano para traernos de nuevo a nuestro Padre. Solo Vuestro amor infinito pudo inspiraros tales locuras de amor.

Niñito Jesús, ¿cómo podré llegar a ser digno de tal prodigio de amor y de rebajamiento? Yo, vil pecador, busco elevarme encima de todos, mientras que Vos, ¡Os anonadáis hasta tomar el último puesto! ¡Ya Señor! Quiero seguiros en el camino de Vuestras humillaciones, aceptando con amor todas las circunstancias en que este último lugar me será presentado por Vuestra Providencia. Amén.

Invocación
Divino Niño Jesús, que por la salvación del mundo, quisisteis nacer en un establo, y ser reclinado en un pesebre sobre un poco de paja: tened piedad de mí.
María y José, rogad al Niño Jesús por mí.
– Gloria al Padre…


 

Segundo día   ◊    17 de diciembre

El Verbo Eterno, siendo grande Se hizo niño pequeño.

¡Oh dulce Jesús! Verbo Eterno hecho carne, Os agradezco por haber escondido la grandeza de Vuestra Divinidad bajo las apariencias de un Niño pequeño. Como Príncipe de paz, venís para ser Mediador entre el hombre pecador y el Dios ofendido. Os volvéis pequeño para atraer nuestros corazones. Obedecéis para expiar. Frágiles pañales aprisionan Vuestra omnipotencia, para demostrar claramente que por la fuerza de Vuestra obediencia es que operáis la salvación del mundo.

Querido Niñito mío, quiero imitaros y volver a ser niño también, puesto que sólo así podré agradaros y entrar en Vuestro Reino. Envolved mi voluntad rebelde en los paños de Vuestra divina Voluntad, porque estoy resuelto a conformar mis deseos a los Vuestros con la docilidad de un niño pequeño. Por los méritos de Vuestra santa infancia, haced en adelante, que Vuestra Santa Voluntad sea la regla de todos mis deseos y de todas mis acciones. Amén.

Invocación
Divino Niño Jesús, que por la salvación del mundo, quisisteis nacer en un establo, y ser reclinado en un pesebre sobre un poco de paja: tened piedad de mí.
María y José, rogad al Niño Jesús por mí.
– Gloria al Padre…


 

Tercer día   ◊    18 de diciembre

El Verbo Eterno, siendo fuerte Se hizo débil.

¡Oh dulce Jesús! Verbo Eterno hecho carne, Os agradezco por haberos hecho débil por mi amor. Vos, el Dios fuerte, quisisteis sentir toda la fragilidad de nuestra naturaleza humana. Dormís en un establo, lloráis, tembláis de frio. Soportáis todos nuestros males, no solamente en Belén, sino durante el transcurso de toda Vuestra vida. Vuestras aflicciones cambiarán con la edad, pero Os acompañarán hasta la muerte.

Divino Niño de Belén, no alcanzará la eternidad para agradeceros de haber tomado sobre Vos todas las flaquezas humanas. Actuando de esta manera, me habéis abierto el camino. Me habéis mostrado que a pesar de mis desfallecimientos, puedo alcanzar la santidad que esperáis de mí. Vuestro ejemplo me alecciona: aprendo a desconfiar de mí mismo y de mi incapacidad, para sólo contar con el socorro de Aquél que me fortalece, y en Quien todo lo puedo. Concededme, ¡oh Jesús! la gracia de ser muy humilde a mis propios ojos y de poner mi confianza solo en Vos. Amén.

Invocación
Divino Niño Jesús, que por la salvación del mundo, quisisteis nacer en un establo, y ser reclinado en un pesebre sobre un poco de paja: tened piedad de mí.
María y José, rogad al Niño Jesús por mí.
– Gloria al Padre…


 

Cuarto día   ◊    19 de diciembre

El Verbo Eterno, siendo rico Se hizo pobre.

¡Oh dulce Jesús! Verbo Eterno hecho carne, Os agradezco por haber abrazado la pobreza con todas sus consecuencias por amor a los hombres. Bajáis del Cielo para venir a reposar sobre un poco de paja. Cambiáis la compañía de los Ángeles por la de dos animales. Vos que abrasáis los Serafines, tembláis de frio. Vos que sostenéis a los Cielos, necesitáis que se Os traiga en brazos. Vos que dais el alimento a todo lo que respira, hace falta un poco de leche para sostener Vuestra vida. Vos que sois la felicidad de los Santos, estáis llorando. ¡Oh Dios mío, cuanto me predican Vuestros ejemplos! En ellos descubro la belleza de la verdadera pobreza, que consiste en despreciar todo lo que es perecedero para saborear solamente lo que es eterno.

¡Oh pequeño Jesús! Verdadero Pobre de Belén, quiero renunciar a todo para encontraros. Desprended mi corazón de la tierra por todos los medios que juzgareis necesarios, porque deseo que seáis el único tesoro de mi alma en este mundo. Jesús, Sabiduría eterna, sed verdaderamente mi Dios y mi Todo. Amén.

Invocación
Divino Niño Jesús, que por la salvación del mundo, quisisteis nacer en un establo, y ser reclinado en un pesebre sobre un poco de paja: tened piedad de mí.
María y José, rogad al Niño Jesús por mí.
– Gloria al Padre…


 

Quinto día    ◊    20 de diciembre

El Verbo Eterno, siendo sublime Se hizo humilde.

¡Oh dulce Jesús! Verbo Eterno hecho carne, Os agradezco por haber reparado la desobediencia del hombre por el poder de Vuestra humildad. Sin prevaleceros de Vuestra igualdad con Dios, habéis pasado del trono de Vuestra gloria a la bajeza de un pobre establo. Quisisteis ser desconocido para este mundo que veníais a rescatar. ¡Qué lección dais a nuestros corazones sedientos de vanagloria!

¡Oh Niño divino! Es por Vuestra humildad que queréis ser reconocido. A los desprecios y las humillaciones, Vuestros ejemplos dan un  valor infinito y los hacen amables. Es mi deber y mi riqueza amarlos como Vos los habéis amado. Si Os hubiese amado, la humillación me hubiera parecido suave y agradable. Pero puesto que prometéis el perdón al corazón contrito, me arrepiento de mi vida tan opuesta a la Vuestra. Quiero corregirme, y por amor a los rebajamientos de Vuestro pesebre, Os prometo sufrir en paz todos los desprecios, todas las humillaciones y todos los rechazos que sean de Vuestro agrado enviarme. Amén.

Invocación
Divino Niño Jesús, que por la salvación del mundo, quisisteis nacer en un establo, y ser reclinado en un pesebre sobre un poco de paja: tened piedad de mí.
María y José, rogad al Niño Jesús por mí.
– Gloria al Padre…


 

Sexto día     ◊    21 de diciembre

El Verbo Eterno, siendo Maestro Se hizo servidor.

¡Oh dulce Jesús! Verbo Eterno hecho carne, Os agradezco por haberos humillado hasta tomar la condición de esclavo, ¡Vos el Rey de los reyes! Por este prodigio de amor, nos habéis librado del yugo del demonio. Habéis arruinado su imperio desenmascarando el espíritu de insubordinación en el cual se fundamenta. A la soberbia y a la desobediencia, habéis opuesto la más profunda humildad y la obediencia más completa, haciéndoos el servidor de todos.

¡Oh Monarca del mundo, hecho esclavo por mi amor! Estoy lleno de confusión al pensar en Vuestro pesebre, monumento eterno de Vuestros rebajamientos. Me avergüenza el recuerdo de mi soberbia, de mis locuras y de mis ingratitudes. Reconozco mi culpa con dolor y arrepentimiento. Vuestros méritos infinitos animan mi esperanza, ¡oh Salvador mío! Espero mi perdón de esta bondad inagotable, que no Os permite despreciar un corazón contrito y humillado. Tomad las cadenas de Vuestro amor, ponédmelas a los pies y a las manos; que nunca pueda yo romperlas, ni hacer ningún movimiento contrario a Vuestra Voluntad. Amén.

Invocación
Divino Niño Jesús, que por la salvación del mundo, quisisteis nacer en un establo, y ser reclinado en un pesebre sobre un poco de paja: tened piedad de mí.
María y José, rogad al Niño Jesús por mí.
– Gloria al Padre…


 

Séptimo día   ◊    22 de diciembre

El Verbo Eterno, siendo feliz se hizo doliente.

¡Oh dulce Jesús! Verbo Eterno hecho carne, Os agradezco por haberos querido encarnar para sufrir. Podíais rescatarnos sin sufrimientos, pero lo que convenía a Vuestra justicia no convenía a Vuestro inmenso amor. Infinitamente feliz junto a Vuestro Padre, Os hicisteis Hombre de dolores y familiarizado con el sufrimiento. Desde la cuna, habéis abrazado todas las penas y las dificultades de nuestro exilio. Habéis tomado primero el remedio que debe sanar a nuestras almas enfermas por el pecado.

Divino Niño, un corazón amante desea compartirlo todo con el ser amado. Os protesto pues, que quiero ser Vuestro discípulo y tomar mi cruz cada día siguiendo Vuestro ejemplo. Prefiero el sufrimiento junto a Vos que los placeres lejos de Vos. Y si a veces mi alma desfallece bajo el peso del dolor, encontrará en Vuestro ejemplo la fuerza, el valor y la paz. Niñito Jesús del Pesebre, acepto sufrir y ser despreciado para asemejarme a Vos. Amén.

Invocación
Divino Niño Jesús, que por la salvación del mundo, quisisteis nacer en un establo, y ser reclinado en un pesebre sobre un poco de paja: tened piedad de mí.
María y José, rogad al Niño Jesús por mí.
– Gloria al Padre…


 

Octavo día    ◊    23 de diciembre

El Verbo Eterno, siendo inocente Se hizo culpable.

¡Oh dulce Jesús! Verbo Eterno hecho carne, Os agradezco por haber traído la salvación al mundo, revistiéndoos de la culpabilidad del pecado. Os veo en Vuestro pobre establo, condenado a todos los sufrimientos que corresponden a los pecadores. Al contemplar la abyección en donde Vuestro amor por mi Os tiene reducido, me reconozco culpable ante Vos y los hombres. Estoy atemorizado por el número y la gravedad de mis culpas, y de mi incapacidad en pagarlas. ¡Oh divino Niño Jesús! pedid pues a Vuestra Santa Madre de tomarme en Sus brazos para ofrecerme junto con Vos al Padre Eterno. Habéis pagado por mí. Intercedéis por mí. Habéis hecho mi penitencia. Por eso habéis sufrido y llevado la Cruz. Quiero reparar aceptando cada una de las disposiciones que tomaréis para purificar mi vida.

¡Oh Jesús! Redentor del mundo y muchas veces Redentor de mi alma, me entrego, me habéis amado demasiado. Hacedme prisionero de Vuestro amor para que hasta mi último suspiro, Os ame todavía más de lo que Os he ofendido. Amén.

Invocación
Divino Niño Jesús, que por la salvación del mundo, quisisteis nacer en un establo, y ser reclinado en un pesebre sobre un poco de paja: tened piedad de mí.
María y José, rogad al Niño Jesús por mí.
– Gloria al Padre…


 

Noveno día   ◊    24 de diciembre

El Verbo Eterno, siendo Suyo Se hizo nuestro.

¡Oh dulce Jesús! Verbo Eterno hecho carne, Os agradezco por haberos hecho nuestro. En el Pesebre, Os ofrecéis para residir en cada uno de Vuestros discípulos como un maestro interior que explica sus lecciones, las hace apreciar, y comunica la fuerza de practicarlas. Habéis bajado a la tierra para conversar con el hombre, para ser su hermano y entregaros totalmente a él.

¿Qué puedo hacer, ¡oh amable Niño mío! ante el exceso de Vuestro sacrificio? Yo también, quiero entregarme a Vos devolviendo amor por amor. Pongo mi voluntad en Vuestras manos, ya que es el único obstáculo entre nosotros. No quiero que Vuestro llamamiento sea en vano. He aquí mi corazón, mi cuerpo, mi alma, mi vida, mi muerte; Os lo traigo todo. Os lo ofrezco por las manos purísimas de Vuestra divina Madre que es también la mía y por las manos de San José, Vuestro Padre putativo y protector mío. Recibidlo todo, guardadlo todo, hasta el día de la eternidad, cuando ya no podré perderos más, sino que me regocijaré eternamente de haberme entregado a Vos. Amén.

Invocación
Divino Niño Jesús, que por la salvación del mundo, quisisteis nacer en un establo, y ser reclinado en un pesebre sobre un poco de paja: tened piedad de mí.
María y José, rogad al Niño Jesús por mí.
– Gloria al Padre…