«Bienaventurados los que procuran la paz, pues ellos serán llamados hijos de Dios», dice Jesús. Pidamos ser instrumentos de paz.

SEÑOR, HACED DE MÍ UN INSTRUMENTO DE VUESTRA PAZ;
Donde haya odio, que yo ponga el amor;
Donde haya ofensa, que yo ponga el perdón;
Donde haya discordia, que yo ponga la unión;
Donde haya error, que yo ponga la verdad;
Donde haya duda, que yo ponga la fe;
Donde haya desesperación,
que yo ponga esperanza;
Donde haya tinieblas, que yo ponga la luz;
Donde haya tristeza, que yo ponga la alegría;
¡OH! SEÑOR, QUE NO BUSQUE YO TANTO
A ser consolado sino consolar,
A ser comprendido sino comprender,
A ser amado sino amar.
PORQUE ES…
dando que se recibe,
olvidándose que uno se encuentra a sí mismo,
perdonando que se recibe el perdón,
y muriendo a sí mismo que se resucita a la vida.

Jesús mío, perdón y misericordia: por los méritos de Vuestras Santas Llagas y los sufrimientos de Vuestra Santísima Madre.