Oración para prepararnos a una buena muerte

Todos estamos en la tierra sólo de pasada. Un día tendremos que morir y tendremos que dar cuenta de nuestras vidas a nuestro Creador. Nuestra eternidad será feliz o infeliz, dependiendo de si hemos realizado o no el propósito de nuestra vida en la tierra, que es amar, conocer y servir a Dios.
El arrepentimiento sincero de nuestros pecados y la aceptación de la voluntad de Dios puede expiar toda una vida de pecados.

Dios mío, sé que moriré; tal vez sólo me queden unos pocos momentos de vida. Tal vez no salga de la cama donde me acostaré esta noche, así que adviértanme que entre en ella como si estuviera en mi tumba.
Sé, Señor, que en la hora de mi muerte me gustaría haber vivido sin pecado y haberte amado siempre. Ponedme ahora en estas santas disposiciones. Sí, Dios mío, odio el pecado, creo todo lo que la Iglesia me enseña, pongo toda mi esperanza en ti, quiero vivir y morir en tu amor. Te entrego mi alma, que tanto te ha costado, Dios mío. No permitas que la preciosa sangre que derramaste por ella sea inútil para ella.
Virgen Santísima, Madre de mi Dios, mi Madre y mi Patrona, mi buen Ángel de la Guarda, mi Santo Patrón, todos los Santos del Paraíso, intercedan por mí, recen por mí, durante esta noche, todo el tiempo de mi vida y especialmente en la hora de mi muerte. Amén.

Jesús mío, perdón y misericordia: por los méritos de Vuestras Santas Llagas y los sufrimientos de Vuestra Santísima Madre.