Para obtener de Jesús, a través de los dolores de Su Pasión, que Se digne a tener misericordia de las almas del Purgatorio.

Oh, dulce Jesús,
por el sudor de sangre que experimentaste
en el jardín de Getsemaní,
ten piedad de estas almas benditas.
– Ten piedad, Señor, ten piedad.

Oh, dulce Jesús,
por los dolores que has sufrido
en Tu cruel flagelación,
ten piedad de estas almas.
– Ten piedad, Señor, ten piedad.

Oh, dulce Jesús,
por los dolores que has sufrido
en Tu dolorosa corona de espinas,
Ten piedad de estas almas.
– Ten piedad, Señor, ten piedad.

Oh, dulce Jesús,
por los dolores que has sufrido
llevando Tu cruz al calvario,
Ten piedad de estas almas.
– Ten piedad, Señor, ten piedad.

Oh, dulce Jesús,
por los dolores que has sufrido
en Tu muy cruel crucifixión,
Ten piedad de estas almas.
– Ten piedad, Señor, ten piedad.

Oh, dulce Jesús,
por los dolores que has sufrido
en Tu muy amarga agonía en la Cruz,
Ten piedad de estas almas.
– Ten piedad, Señor, ten piedad.

Oh, dulce Jesús,
por el inmenso dolor que sufriste…
rediendo Tu alma bendecida,
Ten piedad de estas almas.
– Ten piedad, Señor, ten piedad.

Jesús mío, perdón y misericordia: por los méritos de Vuestras Santas Llagas y los sufrimientos de Vuestra Santísima Madre.