Adorable Jesús, divino modelo de la perfección a la que debemos aspirar, me esforzaré, en la medida de lo posible, por hacerme como Vos, manso, humilde, casto, celoso, paciente, caritativo y resignado como Vos, y sobre todo me esforzaré por no volver a caer hoy en las faltas que tan a menudo cometo y que deseo sinceramente corregir.

Jesús mío, perdón y misericordia: por los méritos de Vuestras Santas Llagas y los sufrimientos de Vuestra Santísima Madre.