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MÉTODO PARA REZAR EL ROSARIO CON FRUTA

por San Luis María de Montfort

Antés del Rosario

Antés del Rosario

  •  Se hace piadosamente la Señal de la Cruz
En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo y de la Madre de Dios. Amén.
  • Ofrenda del Rosario
Me uno a todos los santos que están en los Cielos, a todos los justos que están en la tierra, a todas las almas fieles que hay en este lugar. Me uno a Vos, Jesús mío, para alabar dignamente a Vuestra Santísima Madre y alabaros en Ella y por Ella. Renuncio a todas las distracciones que me sobrevengan durante este Rosario. Quiero rezarlo con modestia, atención y devoción, como si fuera el último de mi vida. R. Amén. Os ofrecemos, Santísima Trinidad, este Credo para honrar todos los misterios de nuestra fe; este Padrenuestro y estas tres Avemarías para hon­rar la Unidad de Vuestra esencia y la Trinidad de Vuestras Personas. Os pedimos fe viva, firme esperanza y ardiente caridad. R. Amén.
  • Se reza el Símbolo de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra: y en Jesucristo, Su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia de Jesucristo, la Comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
  • Se reza un Padrenuestro
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día, dánosle hoy; y perdonadnos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbradnos del mal. Amén.
  • Se rezan tres Ave María
Dios Te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre las mujeres, y bendito es Tu Hijo, Jesús. Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
  • Se reza un Gloria al Padre
Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, y a la Madre de Dios. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Misterios Gloriosos

Primer Misterio: La Resurrección de Jesús

Pidamos el espíritu de Fe.

La Résurrection de Jésus

Os ofrecemos, Señor Jesús, esta undécima decena de veces en honor de vuestra gloriosa Resurrección y os pedimos por este misterio, y por la intercesión de vuestra santa Madre, el amor y el fervor de Dios a vuestro servicio. Amén.

A los diez Ave Marías se añade: Jesús Resucitado.

Después de Oh mi Jesús… se añade: Las gracias del misterio de la Resurrección, descienden a nuestras almas. Amén.

Se reza un Padrenuestro

Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo.

El pan nuestro de cada día dánosle hoy; y perdonadnos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación,
mas líbranos del mal.
Amén

Se rezan diez Dios Te salve María

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es Tu Hijo Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Se reza un Gloria al Padre

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y a la Madre de Dios.
Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

En Fátima Nuestra Señora pidió que se rezara la siguiente oración después de cada decena:

Oh Jesús mío, perdonadnos nuestros pecados, líbradnos del fuego del infierno, y llevad al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Vuestra misericordia.

Segundo Misterio: La Ascensión de Jesús

Pidamos el desprendimiento de la tierra
y un gran deseo del cielo.

Os ofrecemos, Señor Jesús, esta duodécima decena en honor de vuestra triunfante Ascensión, y os pedimos a través de este misterio, y por la intercesión de vuestra santa Madre, un anhelo del Cielo, nuestra querida Patria.

A los diez Ave Marías se añade: Jesús ascendiendo al cielo.

Después de Oh mi Jesús… se añade: Las gracias del misterio de la Ascensión, descienden a nuestras almas. Amén.

Se reza un Padrenuestro

Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo.

El pan nuestro de cada día dánosle hoy; y perdonadnos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación,
mas líbranos del mal.
Amén

Se rezan diez Dios Te salve María

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es Tu Hijo Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Se reza un Gloria al Padre

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y a la Madre de Dios.
Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

En Fátima Nuestra Señora pidió que se rezara la siguiente oración después de cada decena:

Oh Jesús mío, perdonadnos nuestros pecados, líbradnos del fuego del infierno, y llevad al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Vuestra misericordia.

Tercer Misterio: El descenso del Espíritu Santo sobre la Santísima Virgen y los Apóstoles

Pidamos los dones y frutos del Espíritu Santo.

La Pentecôte

Os ofrecemos, Señor Jesús, esta decimotercera decena en honor al misterio de Pentecostés, y Os pedimos a través de este misterio, y por la intercesión de Vuestra santa Madre, el descenso del Espíritu Santo a nuestras almas. Amén.

A los diez Ave Marías se añade: Jesús llenándola del Espíritu Santo.

Después de Oh mi Jesús… se añade: Las gracias del misterio de Pentecostés, descienden a nuestras almas. Amén.

Se reza un Padrenuestro

Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo.

El pan nuestro de cada día dánosle hoy; y perdonadnos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación,
mas líbranos del mal.
Amén

Se rezan diez Dios Te salve María

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es Tu Hijo Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Se reza un Gloria al Padre

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y a la Madre de Dios.
Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

En Fátima Nuestra Señora pidió que se rezara la siguiente oración después de cada decena:

Oh Jesús mío, perdonadnos nuestros pecados, líbradnos del fuego del infierno, y llevad al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Vuestra misericordia.

Cuarto Misterio: La Asunción de la Santísima Virgen María al Cielo

Pidamos una verdadera devoción a tan buena Madre.

Os ofrecemos, Señor Jesús, esta decimocuarta decena en honor de la Resurrección y la Asunción triunfal de vuestra santa Madre en el Cielo, y os pedimos por este misterio, y por su intercesión, una tierna devoción por tan buena Madre. Amén.

A los diez Ave Marías se añade: Jesús, resucitándola.

Después de Oh mi Jesús… se añade: Las gracias del misterio de la Asunción, descienden a nuestras almas. Amén.

Se reza un Padrenuestro

Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo.

El pan nuestro de cada día dánosle hoy; y perdonadnos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación,
mas líbranos del mal.
Amén

Se rezan diez Dios Te salve María

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es Tu Hijo Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Se reza un Gloria al Padre

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y a la Madre de Dios.
Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

En Fátima Nuestra Señora pidió que se rezara la siguiente oración después de cada decena:

Oh Jesús mío, perdonadnos nuestros pecados, líbradnos del fuego del infierno, y llevad al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Vuestra misericordia.

Quinto Misterio: La Coronación de la Santísima Virgen María

Pidamos fidelidad en la gracia para ser coronados un día en el Cielo.

Os ofrecemos, Señor Jesús, esta decimoquinta y última decena en honor de la Coronación de vuestra santa Madre, y os pedimos, a través de este Misterio, y por su intercesión, la perseverancia en la gracia y la corona de la gloria. Amén.

A los diez Ave Marías se añade: Jesús coronándola.

Después de Oh mi Jesús… añadimos: Las gracias del misterio de la Coronación, descienden a nuestras almas. Amén.

Se reza un Padrenuestro

Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo.

El pan nuestro de cada día dánosle hoy; y perdonadnos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación,
mas líbranos del mal.
Amén

Se rezan diez Dios Te salve María

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es Tu Hijo Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Se reza un Gloria al Padre

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y a la Madre de Dios.
Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

En Fátima Nuestra Señora pidió que se rezara la siguiente oración después de cada decena:

Oh Jesús mío, perdonadnos nuestros pecados, líbradnos del fuego del infierno, y llevad al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Vuestra misericordia.

Salve oh Reina

Salve, Reina; Madre de misericordia, vida, dulzura, y esperanza nuestra; salve. Los desterrados hijos de Eva, clamamos a Vos desde este valle de lágrimas; y entre gemidos y llantos, suspiramos por Vos. Ea, pues, Abogada nuestra: dirigid esos Vuestros ojos de misericordia sobre nuestras almas. Y después de este destierro, mostradnos a Jesús, fruto bendito de Vuestro santo vientre.
¡O clementísima! ¡O piadosa! ¡O dulce Vírgen María!
V/ Rogad por nosotros, santa Madre de Dios.
R/ Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
Oremos: Dios eterno y todopoderoso, que por la acción del Espíritu Santo preparaste el cuerpo y el alma de la gloriosa María, Virgen y Madre, para hacer de Ella una morada digna de Tu Hijo, concédenos, en la alegría que nos da celebrar Su memoria, ser liberados, por Su benévola intercesión, de los males que nos amenazan y de la muerte eterna. Por el mismo Cristo Nuestro Señor.
R/ Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, y de la Madre de Dios. Amén.