Tercer domingo después de Epifanía

Curación del siervo del centurión

Se acercó a Jesús un Centurión, rogándole y diciéndole: Señor, mi siervo yace en casa paralítico, y es muy atormentado. Y le dijo Jesús: Iré Yo y le curaré. Y, respondiendo el centurión, dijo: Señor, yo no soy digno de que entres bajo mi techo: dílo sólo una palabra y sanará mi siervo.