Unámonos en espíritu con Jesús Hostia que se sacrifica en cada misa celebrada por un sacerdote, y digámosle con todo nuestro corazón:

Te adoramos, oh Jesús, presente aquí en el Santísimo Sacramento y en todos los tabernáculos del mundo entero, y Te bendecimos porque has redimido al mundo por Tu Santa Cruz.

Jesús mío, perdón y misericordia: por los méritos de Vuestras Santas Llagas y los sufrimientos de Vuestra Santísima Madre.