«Padre,
me
volvió
a
decir
sor
Lucía,
no
esperemos
que
venga
de
Roma
un
llamado
a
la
penitencia
de
parte
del
Santo
Padre
para
el
mundo
entero.
Tampoco
esperemos
que
venga
de
nuestros
obispos
en
su
diócesis,
ni
tampoco
de
las
congregaciones
reli
-
giosas.
No.
Nuestro
Señor
ya
ha
usado
a
menudo
estos
medios
y
el
mundo
los
ignoró.
Es
por
eso
que
ahora,
cada
uno
de
nosotros
debe
comenzar
su
propia
reforma
espiritual.
Que
cada
uno
piense
en
la
enorme
responsabilidad
que
le
incumbe
de
salvar
no
solo
su
alma,
sino
también
todas
las
almas
que
Dios
ha
puesto
en
su
camino.
Y
la
razón
de
esto,
es
que
cada
cristiano,
por
su
vocación,
debe
ser
otro
Cristo
que
se
esfuerza
por
identificarse
con
Él,
no
solamente
por
las
virtudes,
sino
por
la
misma
misión
que
vino
a
traer
a
la
tierra:
la
de
redimir
al
mundo
por
medio de Su sacrificio.»
Entrevista de Sor Lucía, vidente de Fátima, con el Padre Agustín Fuentes, el 26 de diciembre de 1957