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La Sagrada Familia en oración

Cómo se vengan los Santos

Acudiendo una mañana a la casa del caballero don Antonio Zavan, San Juan de Dios se vio pronto acosado por un grupo de pobres, y se vio excesivamente importunado por uno de ellos, que era más exigente que los demás. Repartió un real a cada uno; pero el insolente, que pretendía tener más, estalló en insultos contra el Santo, llamándole ladrón del dinero que recibía para los pobres. Y llegó a abofetearlo, porque sabía que ese exceso era un medio para hacerlo más generoso. Pero los demás pobres se lanzaron sobre el desgraciado, y los criados incluso corrieron a detenerlo. Juan, defendiendo a su agresor, tuvo grandes dificultades para liberarlo. Sin embargo, lo consiguió y, gracias a él, el culpable pudo huir. El hidalgo, que lo había visto todo, bajó al patio a ver al Santo; lo saludó y le expresó su pesar por haberle ocurrido semejante atropello en su casa, y lo retuvo en la cena.

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