Calendario Magníficat 2017 – Fátima

Édition spéciale pour le Centenaire des Apparitions de Notre-Dame de Fatima – Illustration à chaque mois d’un épisode des Apparitions de Notre-Dame à Fatima, événement capital pour l’Église et le monde entier. Peints à notre Monastère, ces tableaux exclusifs offrent une esquisse de l’important message de la Vierge Marie.  Cette bonne Mère nous y révèle ce qu’Elle attend de Ses enfants pour amener le triomphe de Son Cœur Immaculé et le remède au désarroi universel.

La Medalla Milagrosa

La Medalla Milagrosa proviene directamente de la Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra. Es un regalo del Cielo que nunca ha dejado de prodigar gracias maravillosas a través del mundo entero. Es un medio sencillo y muy eficaz para beneficiarnos de la protección de María en todas nuestras necesidades espirituales y temporales.

Magníficat

Contemplamos el misterio de la Visitación de María a Su prima, Santa Isabel. Isabel felicita a María por el inmenso privilegio de ser la Madre de Dios hecho hombre. Inmediatamente, la Santísima Virgen dirige estos elogios hacia el Altísimo y entona el hermoso himno del «Magníficat» en acción de gracias a Dios, atribuyéndole todas estas maravillas que había cumplido en Ella.

Dulce Corazón de Jesús

Jesucristo le presentó a Santa Margarita Su Corazón. Se presentó de la manera más sensible, más humana y más tierna. El había pedido muchas veces al hombre que le diera su corazón: ¡Hijo mío, dame tu corazón!” (Prov. 23, 26) “Amarás al Señor con todo tu corazón,” (Marcos 12,30) y ahora para obligarle más El le da Su Corazón vivo y palpitante, lleno de amor y de misericordia.

Corpus Christi

«La Eucaristía, es Cristo y Cristo es la fuente de toda gracia. La fiesta de hoy, hermanos y hermanas, es la fiesta de la gracia por excelencia. La fuente de la gracia, Dios mismo, Se hace alimento de nuestras almas. De la verdadera devoción a la Eucaristía vendrá la transformación de las almas. Pero tengamos mucho cuidado de no comulgar de cualquier modo, yendo como ovejas siguiendo el grupo, sin ponernos en las disposiciones requeridas. Dirán tal vez: «Si me abstengo de ir, ¿qué van a pensar de mí los demás?» Lo que importa es de saber lo que Dios va pensar. Si comulgamos sin estar bien dispuestos con Dios, recibimos indignamente el Cuerpo y la Sangre de Cristo, comemos y bebemos nuestra propia condenación, según la expresión de san Pablo.»