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Magníficat!

¡Para la preservación del Depósito de la Fe!
¡Para que venga el Reino de Dios!

Una representación única del Belén.

El encanto del Niño Jesús te hará olvidar tus preocupaciones, tus penas.
Jesús te ofrece el regalo de un corazón de niño lleno de amor, paz y verdadera felicidad.

Los servicios son gratuitos.

Horario:

Misa de Medianoche:
Misa del día:
Visita al Pesebre:


Misa de Medianoche:
Misa de Medianoche:

25 de diciembre, 00:00 h.
25 de diciembre, 10:00 h.
del 25 de diciembre al 31 de enero,
de 9.00 a 18.00 h.

1 de enero, 00:00 h.
6 de enero, 00:00 h.

Misa de Medianoche: 25 de diciembre, 00:00 h.
Misa de día: 25 de diciembre, 10:00 h.
Visita al Belén: 25 dic - 31 ene, 9:00-18:00.
Misa de Medianoche: 1 de enero, 00:00 h.
Misa de Medianoche: 6 de enero, 00:00 h.

Reservación:

(819) 688-5225

Nuestra dirección:

290 7e rang - Mont-Tremblant - Québec - Canada - J8E 1Y4

Una historia para cada día...

Nuestra Senora de La Salette

Notable conversión de un hereje por el poder del Ave María.

En el año 1661, en vísperas del día de Todos los Santos, un religioso, de visita en las cárceles de Hesdin, encontró a un soldado de la guarnición de allí, hereje y suizo de nacimiento. Le habló de religión, y después de haberle hablado de la devoción a la Santísima Virgen, le instó a que la saludara cada día como la había saludado el Ángel Gabriel cuando le trajo la feliz noticia de que el cielo la había elegido para ser la Madre de Dios. El religioso añadió que no se puede temer ir contra la voluntad de Dios cuando se imita a su embajador, diciendo a la gloriosa Virgen Salve, llena de gracia, el Señor es contigo; y antes de dejar a este desafortunado hereje, le conjuró a glorificar a María uniéndose al Arcángel Gabriel que así la honró, y a los Apóstoles que le dieron, en el Símbolo, el más bello título de gloria, diciendo que el Hijo de Dios, Nuestro Señor Jesucristo, la eligió para su Madre. Cuando le expresó al enfermo su intención de hacerle una segunda visita: «No se moleste –dijo el soldado–, no hay nada que ganar para mí. Nací protestante, quiero morir protestante.»

Habían pasado dos meses desde esta entrevista, cuando el mismo Padre, yendo en Nochebuena al hospital, se encontró con este mismo soldado en la cama, y, aunque al principio no le reconoció, el soldado, sin embargo, le reconoció muy bien, y le dijo: «Os vi en la cárcel, y desde entonces he saludado a la Santísima Virgen todos los días, como lo hizo el Arcángel Gabriel, y como me aconsejasteis.» El Padre le animó a continuar con este ejercicio de devoción, y le habló de otros puntos en los que los protestantes están equivocados. Esta charla, por la gracia de Jesucristo y la asistencia de María, causó tal impresión en el ánimo del soldado, que poco después pidió al Padre que fuera a verle, y le instó a que le instruyera en los puntos de la fe, asegurándole que estaba decidido a vivir y morir como católico. De hecho, tras un cierto periodo de prueba, abjuró públicamente de su herejía.

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