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¡Para la preservación del Depósito de la Fe!
¡Para que venga el Reino de Dios!

Una historia para cada día...

Niño Jesús, ¡Te amo con todo mi corazón!

Un gorrión en una sala de banquetes iluminada.

El obispo San Paulino había acudido a la corte de Edwin, el rey pagano de Northumberland, quien le preguntó si el cristianismo daba la solución al problema del origen y el destino del hombre. «Uno de mis cortesanos», añadió, «afirma que el hombre es como un gorrión que desde la espesa oscuridad de la noche entra en una habitación muy iluminada, pasa unos instantes en ella y sale por una ventana opuesta sin que nadie sepa de dónde viene ni a dónde va.» San Paulino respondió que el cristianismo daba precisamente las soluciones exactas a estos problemas, y comenzó a explicar el símbolo de los Apóstoles. Mostró cómo el primer artículo enseña que el hombre es una criatura de Dios, y el último, que el hombre resucitará al final del mundo para vivir eternamente. Estas explicaciones agradaron a sus oyentes y muchos de ellos pidieron el bautismo.

Vale la pena repetir una y otra vez que la religión es una luz divina para nuestra inteligencia, que nos ilumina sobre las cuestiones más importantes de la vida.

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