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Magníficat!

¡Para la preservación del Depósito de la Fe!
¡Para que venga el Reino de Dios!

Una representación única del Belén.

El encanto del Niño Jesús te hará olvidar tus preocupaciones, tus penas.
Jesús te ofrece el regalo de un corazón de niño lleno de amor, paz y verdadera felicidad.

Los servicios son gratuitos.

Horario:

Misa de Medianoche:
Misa del día:
Visita al Pesebre:


Misa de Medianoche:
Misa de Medianoche:

25 de diciembre, 00:00 h.
25 de diciembre, 10:00 h.
del 25 de diciembre al 31 de enero,
de 9.00 a 18.00 h.

1 de enero, 00:00 h.
6 de enero, 00:00 h.

Misa de Medianoche: 25 de diciembre, 00:00 h.
Misa de día: 25 de diciembre, 10:00 h.
Visita al Belén: 25 dic - 31 ene, 9:00-18:00.
Misa de Medianoche: 1 de enero, 00:00 h.
Misa de Medianoche: 6 de enero, 00:00 h.

Reservación:

(819) 688-5225

Nuestra dirección:

290 7e rang - Mont-Tremblant - Québec - Canada - J8E 1Y4

Novena al Santo Niño Jesús de Belén

Niño Jesús

Según el libro
«Belén, o la Escuela del Niño Jesús»,
por Monseñor Jean-Joseph Gaume

Primer día – 16 de diciembre

El Verbo Eterno Se hizo hombre.

Oh amable Jesús, Verbo Eterno hecho carne, Os doy gracias por haberos encarnado, por haber tomado la naturaleza humana para elevarla y restaurarla. Porque si habéis manifestado Vuestro poder en la creación, es toda la ternura de Vuestra misericordia la que desarrolláis para la redención de la humanidad caída. Os convertís en hombre, sujeto a enfermedades. Os convertís en nuestro hermano, para devolvernos a nuestro Padre. Sólo Vuestro infinito amor podría haberos inspirado con tales locuras amorosas.

Niño Jesús, ¿cómo puedo hacerme merecedor de tal prodigio de amor y abajamiento? ¡Yo, vil pecador, intento elevarme por encima de todos, mientras Os aniquiláis hasta tomar el último lugar! Hecho está, Dios mío, quiero seguiros por el camino de Vuestra humildad, aceptando con amor todas las ocasiones en que este último lugar me sea presentado por Vuestra Providencia. Amén.

Invocación

Divino Niño Jesús, que para la salvación del mundo queríais nacer en un establo y acostaros en un pesebre sobre un trozo de paja: tened piedad de mí.

María y José,
ruegan al Niño Jesús por mí.

Gloria al Padre…


 

Segundo día – 17 de diciembre

El Verbo eterno, de grande Se hizo un niño pequeño.

Oh amable Jesús, Verbo Eterno hecho carne, Os doy gracias por haber escondido la grandeza de Vuestra Divinidad bajo la apariencia de un niño pequeño. Venís, como el Príncipe de la Paz, a mediar entre el hombre pecador y el Dios ofendido. Os hacéis pequeño para atraer nuestros corazones. Obedeceis para hacer la reparación. Pañales frágiles aprisionan Vuestra omnipotencia, para mostrar claramente que es con la fuerza de Vuestra obediencia que lográis la salvación del mundo.

Oh mi querido Niñito, quiero imitaros y convertirme en un niño a mi vez, porque sólo a este precio podré complaceros y entrar en Vuestro reino. Envuelved mi voluntad rebelde en los pañales de Vuestra divina voluntad, pues estoy decidido a conformar mis deseos a los Vuestros como un niño dócil. Por los méritos de Vuestra santa infancia, haced que Vuestra santa voluntad sea en adelante la regla de todos mis deseos y acciones. Amén.

Invocación

Divino Niño Jesús, que para la salvación del mundo queríais nacer en un establo y acostaros en un pesebre sobre un trozo de paja: tened piedad de mí.

María y José,
ruegan al Niño Jesús por mí.

Gloria al Padre…


 

Tercer día – 18 de diciembre

Oh amable Jesús, Verbo Eterno hecho carne, Os doy gracias por haberos hecho débil por mi amor. Vos, el Dios fuerte, quisiste sentir toda la fragilidad de nuestra naturaleza humana. Dormís en el establo, lloráis, tenéis frío. Experimentáis todas nuestras enfermedades, no sólo en Belén, sino a lo largo de Vuestra vida; cambiarán con la edad, pero seguirán siendo Vuestras compañeras inseparables hasta la muerte.

Divino Niño de Belén, la eternidad no me bastará para agradeceros que hayáis asumido todas las debilidades humanas. Al hacerlo, me habéis abierto el camino. Me habéis demostrado que, a pesar de mis propios fallos, puedo alcanzar la santidad que esperáis de mí. Vuestro ejemplo me enseña: estoy aprendiendo a desafiarme a mí mismo y a mi impotencia, a confiar sólo en la ayuda de Aquel que me fortalece y en Quien puedo hacerlo todo. Concededme, oh Jesús, la gracia de ser pequeño a mis ojos y de confiar sólo en Vos. Amén.

Invocación

Divino Niño Jesús, que para la salvación del mundo queríais nacer en un establo y acostaros en un pesebre sobre un trozo de paja: tened piedad de mí.

María y José,
ruegan al Niño Jesús por mí.

Gloria al Padre…


 

Día 4 – 19 de diciembre

El Verbo Eterno, de rico Se hizo pobre.

Oh tierno Jesús, Verbo Eterno hecho carne, Os doy gracias por haber abrazado la pobreza con todas sus consecuencias por amor a los hombres. Bajáis del cielo para descansar sobre un poco de paja. Cambiáis la compañía de los ángeles por la de dos animales. Vos que ardéis los Serafinos, tembláis de frío. Vos que sostenéis los cielos, debéis ser llevado en brazos. Vos que dais de comer a todo lo que respira, un poco de leche es necesario para mantener Vuestra vida. Vos que hacéis felices a los Santos, lloráis.  Oh Dios mío, que Vuestros ejemplos me prediquen. Descubro allí la belleza de la verdadera pobreza que consiste en despreciar todo lo perecedero para saborear sólo lo que es eterno.

Oh pequeño Jesús, verdadero Pobre de Belén, quiero renunciar a todo para encontraros. Desprendéis mi corazón de la tierra por cualquier medio que juzguéis bueno, porque deseo que seáis el único tesoro de mi alma aquí en la tierra. Jesús, Sabiduría Eterna, sé verdaderamente mi Dios y mi Todo. Amén.

Invocación

Divino Niño Jesús, que para la salvación del mundo queríais nacer en un establo y acostaros en un pesebre sobre un trozo de paja: tened piedad de mí.

María y José,
ruegan al Niño Jesús por mí.

Gloria al Padre…


 

Quinto día – 20 de diciembre

El Verbo Eterno, de sublime Se ha humillado.

Oh amable Jesús, Verbo Eterno hecho carne, Os doy gracias por haber reparado la desobediencia del hombre con el poder de Vuestra humildad. Sin aprovechar Vuestra igualdad con Dios, pasasteis del trono de Vuestra gloria a la bajada de un pobre pesebre. Os habéis convertido en un extraño en este mundo que habéis venido a redimir. ¡Qué lección le dais a nuestros corazones, hambrientos de vana gloria!

¡Oh, divino Niño! Es a Vuestra humildad a la que deseáis ser reconocido. Vuestros ejemplos hacen que el desprecio y la humillación sean amables y de un precio infinito. Mi deber y mi riqueza es amarlos, como Vos los habéis amados. Si Os hubiera amado, la humillación me habría parecido suave y agradable. Pero como prometéis el perdón con un corazón contrito, me arrepiento de mi vida tan opuesta a la Vuestra. Quiero corregirme y, por amor a la humildad de Vuestro pesebre, Os prometo sufrir en paz todo el desprecio, todas las humillaciones y todos los despojos de los que queráis que sea objeto. Amén.

Invocación

Divino Niño Jesús, que para la salvación del mundo queríais nacer en un establo y acostaros en un pesebre sobre un trozo de paja: tened piedad de mí.

María y José,
ruegan al Niño Jesús por mí.

Gloria al Padre…


 

Día seis – 21 de diciembre

El Verbo Eterno, de amo Se hizo siervo.

Oh manso Jesús, Verbo Eterno hecho carne, Os doy gracias de que Vos, el Rey de los reyes, seáis humillado hasta el punto de tomar la condición de esclavo. Por este prodigio de Vuestro amor, nos habéis liberado del yugo del diablo. Habéis arruinado su imperio, confundiendo el espíritu de insubordinación que es su fundamento. Al orgullo y la desobediencia, oponéis la más profunda humildad y la más completa sumisión, haciéndoos el servidor de todos.

¡Oh Monarca del mundo, hecho esclavo por mi amor! Me llena de confusión pensar en Vuestro pesebre, el eterno monumento de Vuestra humildad. Me avergüenzo al pensar en mi orgullo, al recordar mis locuras e ingratitudes. Reconozco mi culpa y me arrepiento de ella. Vuestros infinitos méritos, oh mi Salvador, animan mi esperanza. Espero mi perdón de esta inagotable bondad, que no Os permite despreciar un corazón contrito y humillado. Tomad las cadenas de Vuestro amor, ponedlas a mis pies y a mis manos; que nunca las rompa ni haga ningún movimiento contrario a Vuestra Voluntad. Amén.

Invocación

Divino Niño Jesús, que para la salvación del mundo queríais nacer en un establo y acostaros en un pesebre sobre un trozo de paja: tened piedad de mí.

María y José,
ruegan al Niño Jesús por mí.

Gloria al Padre…


 

Día 7 – 22 de diciembre

El Verbo Eterno, de feliz Se hizo sufriendo.

Oh tierno Jesús, Verbo Eterno hecho carne, Os doy gracias por haber querido encarnaros para sufrir. Podías habernos redimido sin sufrir, pero lo que convenía a Vuestra justicia no convenía a Vuestro inmenso amor. Infinitamente feliz con Vuestro Padre, Os habéis convertido en un hombre de dolores y familiar con el sufrimiento. Abrazasteis desde la cuna todas las penas y dificultades de nuestro exilio. Bebisteis el primero, el remedio que debe curar nuestras almas enfermas por el pecado.

Divino Niño, el corazón amoroso desea compartir todo con el ser querido. Os protesto, por tanto, que quiero ser Vuestro discípulo, tomar mi cruz todos los días siguiendo Vuestras huellas. Prefiero el sufrimiento cerca de Vos que los placeres lejos de Vos. Y si a veces mi alma se dobla bajo el dolor, sacará fuerza, ánimo y paz de Vuestro ejemplo. Niño Jesús del pesebre, acepto sufrir y ser despreciado para parecerme a Vos. Amén.

Invocación

Divino Niño Jesús, que para la salvación del mundo queríais nacer en un establo y acostaros en un pesebre sobre un trozo de paja: tened piedad de mí.

María y José,
ruegan al Niño Jesús por mí.

Gloria al Padre…


 

Día 8 – 23 de diciembre

El Verbo Eterno, de inocente Se hizo culpable.

Oh amable Jesús, Verbo Eterno hecho carne, Os doy gracias por haber traído la salvación al mundo vistiéndoos con la culpa del pecado. Os veo en Vuestro pobre establo, condenado a todos los sufrimientos debidos a los pecadores. Contemplando la abyección en la que Os ha reducido Vuestro amor por mí, reconozco mi culpa ante Vos y ante los hombres. Me asustan el número y la gravedad de mis faltas, mi incapacidad para corregirlas. Por eso, oh Santo Niño Jesús, pedid a Vuestra Divina Madre que me tome en Sus brazos y me ofrezca con Vos al Padre Eterno. Habéis pagado por mí. Intercedéis por mí. Habéis hecho mi penitencia. Por eso sufris, por eso llevasteis la cruz. Quiero hacer reparación aceptando cada una de Vuestras intervenciones purificadoras conmigo.

Oh Jesús, Redentor del mundo, y muchas veces Redentor de mi alma, me rindo, me habéis amado demasiado. Hacedme prisionero de Vuestro amor para que, hasta mi último aliento, Os ame aún más de lo que Os he ofendido.

Invocación

Divino Niño Jesús, que para la salvación del mundo queríais nacer en un establo y acostaros en un pesebre sobre un trozo de paja: tened piedad de mí.

María y José,
ruegan al Niño Jesús por mí.

Gloria al Padre…


 

Día nueve – 24 de diciembre

El Verbo Eterno, de Suyo Se ha hecho nuestro.

Oh manso Jesús, Verbo Eterno hecho carne, Os doy gracias por haberos convertido en nuestro. En el pesebre, Os entregáis a morar en cada uno de Vuestros discípulos como un Maestro interior que explica Sus lecciones, les hace saborear y comunica la fuerza para practicarlas. Bajasteis a la tierra para conversar con el hombre, para convertiros en su hermano y entregaros totalmente a él.

¿Qué puedo hacer, oh mi amado Niño, ante los excesos de Vuestro don? Quiero entregarme a mi vez y devolveros amor por amor. Pongo mi voluntad en Vuestras manos ya que es el único obstáculo entre Vos y yo. No quiero que me habéis llamado en vano. Aquí está mi corazón, mi cuerpo, mi alma, mi vida, mi muerte; Os lo traigo todo. Os lo ofrezco a través de las purísimas manos de Vuestra Divina Madre, que también es mía, a través de las de San José, Vuestro Padre adoptivo y mi protector. Recibidlo todo, guardadlo todo, hasta el día de la eternidad en que ya no podré perderos, sino que me alegraré eternamente de haberme entregado a Vos.

Invocación

Divino Niño Jesús, que para la salvación del mundo queríais nacer en un establo y acostaros en un pesebre sobre un trozo de paja: tened piedad de mí.

María y José,
ruegan al Niño Jesús por mí.

Gloria al Padre…

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