Esta oración nos recuerda los infinitos sufrimientos que Jesús quiso padecer para salvarnos. La compasión por Sus sufrimientos excita en nosotros la contrición de nuestros pecados.

Mírame, oh mi amado y buen Jesús, postrado a los pies de Tu divina presencia. Te ruego y suplico con gran fervor de mi alma, Te dignes grabar en mi corazón sentimientos vivísimos de fe, esperanza y caridad, arrepentimiento sincero de mis pecados y propósito firme de nunca másofenderte. Mientras yo, con todo el amor y dolor de que soy capaz, considero y medito Tus cinco llagas, teniendo en cuenta aquello que dijo de Ti, oh mi Dios, el santo profeta David: «Han taladrado Mis manos y Mis pies, y se pueden contar todos Mis huesos».

Jesús mío, perdón y misericordia: por los méritos de Vuestras Santas Llagas y los sufrimientos de Vuestra Santísima Madre.