Hagamos este acto de cumplimiento de la voluntad de Dios. Con la perfecta sinceridad de nuestro corazón, es suficiente para asegurar nuestra salvación eterna.

Señor, Dios mío, desde hoy acepto de Tu mano, con resignación y con buen corazón, la clase de muerte que te plazca enviarme con todas sus penas, sus angustias y sus dolores.

Jesús mío, perdón y misericordia: por los méritos de Vuestras Santas Llagas y los sufrimientos de Vuestra Santísima Madre.