Agradezcamos a Dios por las gracias que nos da.

Dios mío, Os agradezco muy humildemente todas las gracias que me habéis dado hasta ahora. Es todavía por un efecto de Vuestra bondad que veo este día; también quiero usarlo únicamente para serviros. Os consagro todos los pensamientos, palabras, actos y penas. Bendícelos, oh Señor, para que no haya nadie que no se conmueva por Vuestro amor, y que no se esfuerce por Vuestra mayor gloria.

Jesús mío, perdón y misericordia: por los méritos de Vuestras Santas Llagas y los sufrimientos de Vuestra Santísima Madre.