Un Ángel de la Guarda se le da a cada niño que nace. Su papel es preservarnos del mal y ayudarnos a hacer el bien.

Ángel de Dios, que es mi guardián, ya que el cielo me ha confiado a ti en su bondad, ilumíname, guíame y gobiérname hoy. Amén.

Jesús mío, perdón y misericordia: por los méritos de Vuestras Santas Llagas y los sufrimientos de Vuestra Santísima Madre.