Consagración de un niño por su padre o madre a San José

San José es el modelo más perfecto y hermoso de los papás. Es poderoso para rescatar y proteger a la familia.

Gran San José, que sirvió como Padre de nuestro divino Salvador, os ofrecemos y consagramos este niño. Dignaos a ser su protector y Padre, conservad para él el precioso tesoro de la inocencia, preservadlo de todo peligro para el alma y el cuerpo, e inspirad en él, desde sus primeros años, un tierno amor por vos, por María vuestra Esposa Inmaculada, y por Jesús su adorable Hijo.
Que vuestra santa protección le acompañe durante toda su vida. Vigilad todos sus pasos, guiadlo en todas sus empresas, llevadlo siempre por el camino de los preceptos del Señor, y decidid llevarlo, en el momento de su muerte, a la Jerusalén celestial, para cantar allí eternamente las misericordias divinas y vuestra bondad paterna.

Jesús mío, perdón y misericordia: por los méritos de Vuestras Santas Llagas y los sufrimientos de Vuestra Santísima Madre.