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Magníficat!

¡Para la preservación del Depósito de la Fe!
¡Para que venga el Reino de Dios!

Una representación única del Belén.

El encanto del Niño Jesús te hará olvidar tus preocupaciones, tus penas.
Jesús te ofrece el regalo de un corazón de niño lleno de amor, paz y verdadera felicidad.

Los servicios son gratuitos.

Horario:

Misa de Medianoche:
Misa del día:
Visita al Pesebre:


Misa de Medianoche:
Misa de Medianoche:

25 de diciembre, 00:00 h.
25 de diciembre, 10:00 h.
del 25 de diciembre al 31 de enero,
de 9.00 a 18.00 h.

1 de enero, 00:00 h.
6 de enero, 00:00 h.

Misa de Medianoche: 25 de diciembre, 00:00 h.
Misa de día: 25 de diciembre, 10:00 h.
Visita al Belén: 25 dic - 31 ene, 9:00-18:00.
Misa de Medianoche: 1 de enero, 00:00 h.
Misa de Medianoche: 6 de enero, 00:00 h.

Reservación:

(819) 688-5225

Nuestra dirección:

290 7e rang - Mont-Tremblant - Québec - Canada - J8E 1Y4

Una historia para cada día...

Jesucristo llama a la puerta de nuestro corazón.

Pío IX y el pintor.

El Papa Pío IX (+ 1878) caminaba un día solo por los pasillos del Vaticano. En una de ellas se fijó en un desconocido que miraba como extasiado un hermoso cuadro de Rafael. El Papa se detuvo y observó al hombre que parecía ser un artista. El joven vio al Papa e hizo una profunda reverencia. El Santo Padre le dijo con una sonrisa: «Sin duda eres pintor, hijo mío…». La respuesta dejó claro a Pío IX que había venido a Roma para perfeccionar sus habilidades pictóricas, pero que no podía permitirse ingresar en la Academia de Bellas Artes. El Papa prometió pagar él mismo sus estudios. El joven respondió con temor: «¡Pero, Santidad, yo soy protestante! – Eso no importa –dijo el Santo Padre con una sonrisa benévola–, la Academia de Bellas Artes no te rechazará por eso.

Pío IX y el judío.

Pío IX iba un día en un carruaje a las afueras de Roma cuando vio a un viejo judío que había caído inconsciente al borde del camino. El Papa detuvo inmediatamente su carruaje, se bajó, se acercó al pobre hombre, le preguntó qué le había pasado y por qué lo habían dejado en ese estado. Le dijeron: «Sólo es un viejo judío. Estas duras palabras dolieron a Pío IX, quien hizo que el judío fuera relevado, colocado en su carruaje, y lo hizo llevar a su casa. Cuando regresó a su palacio, envió a su propio médico a la casa del pobre judío.

No es cristiano negar la ayuda al prójimo porque no es de la misma religión o nacionalidad.

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