¡Para la preservación del Depósito de la Fe!

¡Para que venga el Reino de Dios!

MAGNIFICAT

La Orden del Magníficat de la Madre de Dios tiene como fin particular la conservación del Depósito de la Fe mediante la enseñanza religiosa en todas sus formas. Dios la ha establecido como «un baluarte ante la apostasía casi general» que ha invadido la cristiandad y en particular la Iglesia romana.

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Una historia para cada día...

La Sagrada Familia en oración

Un medio drástico para corregir los pecados de la lengua

«Una de las cosas que nos aleja de la perfección es, sin duda, nuestra lengua, ya que, cuando llegamos al punto de no pecar al hablar, somos perfectos, según el testimonio del Espíritu Santo. Por lo tanto, habla poco y bien: habla poco, y que sea con sencillez, con caridad y de manera que la virtud sea amable.» (San Francisco de Sales.)

San Agatón, un abad que deseaba adquirir una gran discreción al hablar, llevó continuamente durante tres años una pequeña piedra en la boca, que le impedía hablar demasiado rápido, incluso cuando se sentía apurado por hacerlo. Había recordado este verso del libro de los Proverbios: El que guarda su lengua, guarda su alma, y el que es desconsiderado en sus palabras sentirá las desafortunadas consecuencias.

Como dice el refrán, «el que quiere el fin, toma los medios».

Otras historias...

Señal de la Cruz

En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo y de la Madre de Dios. Amén.

Oración preparatoria

¡Oh Jesús! Vamos a caminar con Vos por el camino del calvario que fue tan doloroso para Vos. Háganos comprender la grandeza de Vuestros sufrimientos, toque nuestros corazones con tierna compasión al ver Vuestros tormentos, para aumentar en nosotros el arrepentimiento de nuestras faltas y el amor que deseamos tener por Vos.
Dígnaos aplicarnos a todos los infinitos méritos de Vuestra Pasión, y en memoria de Vuestras penas, tened misericordia de las almas del Purgatorio, especialmente de las más abandonadas.

Oh Divina María, Vos nos enseñasteis primero a hacer el Vía Crucis, obtenednos la gracia de seguir a Jesús con los sentimientos de Vuestro Corazón mientras Lo acompañabais en el camino del Calvario. Concédenos que podamos llorar con Vos, y que amemos a Vuestro divino Hijo como Vos. Pedimos esto en nombre de Su adorable Corazón. Amén.

Jesús mío, perdón y misericordia: por los méritos de Vuestras Santas Llagas y los sufrimientos de Vuestra Santísima Madre.