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Magníficat!

¡Para la preservación del Depósito de la Fe!
¡Para que venga el Reino de Dios!

Una representación única del Belén.

El encanto del Niño Jesús te hará olvidar tus preocupaciones, tus penas.
Jesús te ofrece el regalo de un corazón de niño lleno de amor, paz y verdadera felicidad.

Los servicios son gratuitos.

Horario:

Misa de Medianoche:
Misa del día:
Visita al Pesebre:


Misa de Medianoche:
Misa de Medianoche:

25 de diciembre, 00:00 h.
25 de diciembre, 10:00 h.
del 25 de diciembre al 31 de enero,
de 9.00 a 18.00 h.

1 de enero, 00:00 h.
6 de enero, 00:00 h.

Misa de Medianoche: 25 de diciembre, 00:00 h.
Misa de día: 25 de diciembre, 10:00 h.
Visita al Belén: 25 dic - 31 ene, 9:00-18:00.
Misa de Medianoche: 1 de enero, 00:00 h.
Misa de Medianoche: 6 de enero, 00:00 h.

Reservación:

(819) 688-5225

Nuestra dirección:

290 7e rang - Mont-Tremblant - Québec - Canada - J8E 1Y4

Una historia para cada día...

Nuestra Señora del Rosario

El poder irresistible del Rosario

Un piadoso clérigo nos cuenta: Estaba sentado en mi habitación cuando trajeron a un hombre de unos sesenta y cinco años, casi ciego. Para mi gran sorpresa me dijo que era católico, o mejor dicho, me dijo: «Una vez fui católico.» Se había casado con una mujer protestante, fallecida hacía tiempo; y durante unos cuarenta y cinco años no había practicado su religión ni se había confesado. «Últimamente», dice, «me sentía muy preocupado y no sabía qué hacer. Un vecino católico me había regalado un rosario, y empecé a rezarlo; pero cuanto más lo rezaba, más aumentaban mis problemas. Ahora no puedo aguantar más; algo me obliga a acudir a Ud. y preguntarle qué debo hacer.»

Después de unas palabras de ánimo le dije que se preparara para la confesión, y que viniera a tal hora. Vino y se confesó con admirables disposiciones, fortaleció su alma con el Pan de los Ángeles y recuperó la paz. A partir de entonces, asistió a misa con regularidad, tanto como pudo, y recibió los sacramentos con constante devoción. El Rosario, que había sido el instrumento de su conversión, fue el instrumento de su perseverancia. Todo su tiempo lo dedicaba a recitarlo, y en ello encontraba tanto consuelo y gracia que sus pensamientos eran todos celestiales. Pocos años después murió la muerte de los justos, y se fue a dar gracias a la Madre de la Misericordia, que lo había ligado al bien con la dulce cadena del santísimo Rosario.

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