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Una historia para cada día...

Niño Jesús, ¡Te amo con todo mi corazón!

Las mártires de Compiègne.

Miles de sacerdotes y monjas murieron en el cadalso durante la terrible Revolución Francesa. Las más famosas fueron las 16 carmelitas de Compiègne bajo la dirección de su superiora Teresa de San Agustín. Se les había acusado ridículamente de fanatismo por las oraciones al Sagrado Corazón que se habían encontrado en su convento. Fueron arrojados a la cárcel y dejados allí a pan y agua durante varias semanas; luego fueron trasladados a París, y finalmente condenados y guillotinados el 17 de julio de 1794, diez días antes del final del Terror. Cuando se les leyó la sentencia, cantaron el Te Deum, el Magnificat y otros himnos; mientras subían los escalones del patíbulo, los dieciséis cantaron el salmo: Laudate Dominum omnes gentes, que no cesó hasta que el último pasó por las manos del verdugo. Algunos fieles, habiendo obtenido milagros por su intercesión, Pío X los nombró Venerables el 17 de mayo de 1906.

¡Qué prueba tan clara del heroísmo que inspira la religión ante la muerte!

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