Esta oración se atribuye a San Ignacio de Loyola. Refleja un alma llena de amor y magnanimidad.

Señor Jesús, enseñadme a ser generoso. A serviros como Vos lo merecéis. A dar sin contar. A luchar sin miedo a heridas. A trabajar sin buscar el descanso. A gastarme sin esperar recompensa, fuera de haber cumplido Vuestra Santa Voluntad.

Jesús mío, perdón y misericordia: por los méritos de Vuestras Santas Llagas y los sufrimientos de Vuestra Santísima Madre.