Dios mío, conocéis mi debilidad. No puedo hacer nada sin la ayuda de Vuestra Gracia. No me lo neguéis, Dios mío, pero dadme la fuerza suficiente para evitar todo el mal que defendéis, para practicar todo el bien que esperáis de mí y para sufrir pacientemente todas las penas que Os plazca enviarme.

Jesús mío, perdón y misericordia: por los méritos de Vuestras Santas Llagas y los sufrimientos de Vuestra Santísima Madre.