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Jesús Crucificado y la Santísima Virgen María

Vía Crucis en unión con Nuestra Señora de La Salette

Oración preparatoria.

Ave María, llena de dolores, Jesús crucificado está contigo. Eres digna de compasión entre todas las mujeres y digno de compasión es Jesús, Tu Hijo.

Santa María, Madre de Jesús crucificado y Madre nuestra, obtén lágrimas por nosotros que hemos crucificado a Tu Hijo, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Antés de la Estación

Antés de la Estación

Oraciones antés de la Estación

Os adoramos Señor y Os bendecimos

Porque con Vuestra Santa Cruz habéis redimido al mundo.

(Se anuncia la Estación: "Primera Estación...etc)

1. Jesús es condenado a muerte.

Esta cruel condena es renovada cada día por todos los pecadores de la tierra. ¿Acaso no soy yo una de esas personas desafortunadas? He pedido verdadera y efectivamente la muerte de mi Dios, cada vez que he cometido un pecado mortal. Y esta es la causa de las abundantes lágrimas de nuestra Madre en Su aparición celestial.

¡Oh, Jesús! Vuestra caridad es eterna y Vuestro Corazón está siempre abierto para derramar Sus misericordias sobre nosotros: dignaos darme la contrición que necesito. Y Vos, Madre del amor, tened piedad de Vuestro hijo pródigo y alcanzadme las lágrimas de la penitencia sincera para llorar con Vos todos mis pecados.

Después de la Estación

Después de la Estación

Oraciones después de la Estación

Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo.

El pan nuestro de cada día dánosle hoy; y perdonadnos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación,
mas líbranos del mal.
Amén

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es Tu Hijo Jesús.

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y a la Madre de Dios.

Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

V. ¡Ten piedad de nosotros, Señor!
R. ¡Ten piedad de nosotros!

V. Que las almas de los fieles difuntos
R. Por la misericordia de Dios descansen en paz. Amén.

Antés de la Estación

Antés de la Estación

Oraciones antés de la Estación

Os adoramos Señor y Os bendecimos

Porque con Vuestra Santa Cruz habéis redimido al mundo.

(Se anuncia la Estación: "Primera Estación...etc)

2.

Jesús es cargado con Su Cruz.

La cruz es pesada y dolorosa, pero la multitud de mis iniquidades pesan sobre el Corazón de Jesús con un peso mil veces más doloroso e insoportable. Es el mismo peso de mis crímenes el que pesa sobre Su brazo; es el pensamiento angustioso de mi ingratitud el que oprime aquí el Corazón de mi tierna Madre.

Oh, Jesús, Rey de la misericordia, aguantadme un poco más, para que pueda, con Vuestra ayuda, reparar las injusticias de mi vida. Oh Corazón de la más compasiva de todas las Madres, sostened a Vuestro hijo culpable durante el tiempo necesario para hacer penitencia.

Después de la Estación

Después de la Estación

Oraciones después de la Estación

Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo.

El pan nuestro de cada día dánosle hoy; y perdonadnos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación,
mas líbranos del mal.
Amén

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es Tu Hijo Jesús.

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y a la Madre de Dios.

Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

V. ¡Ten piedad de nosotros, Señor!
R. ¡Ten piedad de nosotros!

V. Que las almas de los fieles difuntos
R. Por la misericordia de Dios descansen en paz. Amén.

Antés de la Estación

Antés de la Estación

Oraciones antés de la Estación

Os adoramos Señor y Os bendecimos

Porque con Vuestra Santa Cruz habéis redimido al mundo.

(Se anuncia la Estación: "Primera Estación...etc)

3.

Jesús cae por primera vez.

Jesús cae. Su adorable rostro está en el polvo y el polvo está mezclado con la sangre que fluye de las heridas de la corona de espinas. Se levanta irreconocible. Este es el estado en el que todavía está reducido de alguna manera por el horrible pecado de la blasfemia del que nuestra Madre Se queja tan dolorosamente. ¿No lo cometí? ¿Acaso no lo he presenciado sin estremecerme y sin esforzarme por reparar el insulto que hace a la gloria de Dios?

¡Oh Jesús, Rey de la gloria eterna, sé alabado por los ángeles del cielo y por toda la Iglesia de la tierra en reparación de tantos ultrajes! Oh Madre, estos ultrajes hacen sangrar Vuestro corazón y fluir Vuestras lágrimas; que toda mi vida se convierta en una perpetua alabanza a Jesús, por mi fidelidad a Sus divinos mandamientos.

Después de la Estación

Después de la Estación

Oraciones después de la Estación

Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo.

El pan nuestro de cada día dánosle hoy; y perdonadnos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación,
mas líbranos del mal.
Amén

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es Tu Hijo Jesús.

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y a la Madre de Dios.

Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

V. ¡Ten piedad de nosotros, Señor!
R. ¡Ten piedad de nosotros!

V. Que las almas de los fieles difuntos
R. Por la misericordia de Dios descansen en paz. Amén.

Antés de la Estación

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Oraciones antés de la Estación

Os adoramos Señor y Os bendecimos

Porque con Vuestra Santa Cruz habéis redimido al mundo.

(Se anuncia la Estación: "Primera Estación...etc)

4.

Jesús Se encuentra con Su Santísima Madre.

Jesús y María están en presencia el uno del otro, pero ¡en qué estado y en qué camino! ¿Quién puede pintar el exceso de Su dolor? Por desgracia, en estos últimos días tuvo lugar en el cielo otro encuentro entre Jesús y Su Santísima Madre. María Se presentó ante Su Hijo, no ya sufriendo por nosotros, sino irritado con nosotros por la multitud de nuestros pecados, y el dolor de esta tierna Madre fue grande y extremo, como en el camino del Calvario.

Oh Jesús, recuerda el camino doloroso y la angustia de Vuestra Madre en este día de Vuestra Pasión, y por amor a esta Virgen Inmaculada, tened piedad de nosotros. Y Vos, Madre incomparable, no dejéis de presentaros a Vuestro Hijo y de rezar por Vuestros queridos hijos.

Después de la Estación

Después de la Estación

Oraciones después de la Estación

Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo.

El pan nuestro de cada día dánosle hoy; y perdonadnos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación,
mas líbranos del mal.
Amén

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es Tu Hijo Jesús.

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y a la Madre de Dios.

Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

V. ¡Ten piedad de nosotros, Señor!
R. ¡Ten piedad de nosotros!

V. Que las almas de los fieles difuntos
R. Por la misericordia de Dios descansen en paz. Amén.

Antés de la Estación

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Oraciones antés de la Estación

Os adoramos Señor y Os bendecimos

Porque con Vuestra Santa Cruz habéis redimido al mundo.

(Se anuncia la Estación: "Primera Estación...etc)

5.

Jesús es ayudado por Simón el Cireneo.

Sólo por la fuerza Simón de Cirene llevó la cruz de Jesús. Ahora bien, este suavísimo Salvador dijo: “Si alguno quiere venir en pos de Mí, que tome su cruz y Me siga”. No por necesidad, sino con amor, no con pena, sino con valor. La cruz que hay que llevar es ante todo el castigo debido al pecado; son los sufrimientos del alma y del cuerpo, son las desgracias públicas y privadas. Nuestra Madre ha venido a recordárnoslo.

Oh Jesús, ¡que se haga Vuestra voluntad misericordiosa! Lo acepto todo, pero que el juicio y el castigo me vengan de Vuestro Corazón, no de Vuestra justa ira. Y Vos, María, oh divina Consoladora, obtened para mí la capacidad de soportar con fe e incluso con gratitud todas las penas de la vida.

Después de la Estación

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Oraciones después de la Estación

Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo.

El pan nuestro de cada día dánosle hoy; y perdonadnos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación,
mas líbranos del mal.
Amén

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es Tu Hijo Jesús.

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y a la Madre de Dios.

Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

V. ¡Ten piedad de nosotros, Señor!
R. ¡Ten piedad de nosotros!

V. Que las almas de los fieles difuntos
R. Por la misericordia de Dios descansen en paz. Amén.

Antés de la Estación

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Oraciones antés de la Estación

Os adoramos Señor y Os bendecimos

Porque con Vuestra Santa Cruz habéis redimido al mundo.

(Se anuncia la Estación: "Primera Estación...etc)

6.

Una mujer piadosa limpia el rostro de Jesús.

Esta mujer es nuestro modelo. ¡Qué dedicación! ¡Qué valor! ¡Qué intrepidez! Que, de ahora en adelante, la mayor gloria de Jesús, Su honor ante los hombres, Sus intereses divinos sean el objeto principal de nuestro celo, nuestro trabajo y nuestros sacrificios. Así daremos a conocer a los hombres Sus bondades y Sus adorables encantos, consolaremos a Su Madre y secaremos la fuente de Sus lágrimas.

Oh Jesús, esplendor y belleza del cielo! dadme, con la gracia de una perfecta conversión, el celo de Vuestra gloria; ¡Oh María! ¡Oh Madre encantadora! dadme la inefable alegría de poder, con una vida santa, responder a Vuestro amor por mí y consolar a Vuestro Corazón afligido.

Después de la Estación

Después de la Estación

Oraciones después de la Estación

Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo.

El pan nuestro de cada día dánosle hoy; y perdonadnos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación,
mas líbranos del mal.
Amén

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es Tu Hijo Jesús.

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y a la Madre de Dios.

Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

V. ¡Ten piedad de nosotros, Señor!
R. ¡Ten piedad de nosotros!

V. Que las almas de los fieles difuntos
R. Por la misericordia de Dios descansen en paz. Amén.

Antés de la Estación

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Os adoramos Señor y Os bendecimos

Porque con Vuestra Santa Cruz habéis redimido al mundo.

(Se anuncia la Estación: "Primera Estación...etc)

7.

Jesús cae por segunda vez.

Jesús cae de nuevo. Este dulce Salvador me recuerda aquí mis recaídas. ¡Cuántas veces, en efecto, Le he jurado un amor que llamé eterno! Ay, un poco más tarde, todo se olvidó y volví a preferir el pecado al amor de Su Corazón; y renové sin vergüenza los dolores de mi tierna Madre y La hice llorar de nuevo.

Oh Jesús, por favor, que Vuestra misericordia sea siempre más abundante que mis iniquidades; las odio, las deploro amargamente, a Vuestros pies. Oh María, apoyadme siempre con Vuestra poderosa mano sobre el espantoso abismo de mi corrupción y miseria.

Después de la Estación

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Oraciones después de la Estación

Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo.

El pan nuestro de cada día dánosle hoy; y perdonadnos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación,
mas líbranos del mal.
Amén

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es Tu Hijo Jesús.

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y a la Madre de Dios.

Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

V. ¡Ten piedad de nosotros, Señor!
R. ¡Ten piedad de nosotros!

V. Que las almas de los fieles difuntos
R. Por la misericordia de Dios descansen en paz. Amén.

Antés de la Estación

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Os adoramos Señor y Os bendecimos

Porque con Vuestra Santa Cruz habéis redimido al mundo.

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8.

Jesús conforta a las mujeres de Jerusalén.

Jesús les dice: “No lloréis por Mí, sino por vosotros y por vuestros hijos”, porque os amenazan grandes desgracias. La Pasión de Jesús y la compasión de María y las lágrimas de esta querida Madre en aquel monte nos conmueven y nos hacen llorar; pero que estas lágrimas se derramen sobre nuestros pecados para lavarlos y sobre los pecados del mundo para doblegar la ira divina. La contrición y la penitencia son el remedio para todos nuestros males.

Oh Jesús, hacedme comprender la gran enseñanza que dais a estas piadosas mujeres. Oh María, Dispensadora de gracias, dignaos comunicar a Vuestro pobre hijo el espíritu de penitencia y difundidlo por toda la faz de la tierra para renovarla.

Después de la Estación

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Oraciones después de la Estación

Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo.

El pan nuestro de cada día dánosle hoy; y perdonadnos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación,
mas líbranos del mal.
Amén

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es Tu Hijo Jesús.

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y a la Madre de Dios.

Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

V. ¡Ten piedad de nosotros, Señor!
R. ¡Ten piedad de nosotros!

V. Que las almas de los fieles difuntos
R. Por la misericordia de Dios descansen en paz. Amén.

Antés de la Estación

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Os adoramos Señor y Os bendecimos

Porque con Vuestra Santa Cruz habéis redimido al mundo.

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9.

Jesús cae por tercera vez.

El rostro divino de Jesús sigue en el polvo. ¿Por qué esta tercera caída? Jesús quiere expiar la obstinación de los pecadores en el mal. Oh misterio! Es este secreto de la malicia de los hombres el que nuestra Madre reveló aquí: “Si Mi pueblo no quiere someterse…” y es este pensamiento el que sacó de Su Corazón esta queja: “¡Desde que sufro por vosotros!

Oh Jesús, Caridad eterna, no abandonéis a los desdichados pecadores. Multiplicad, multiplicad Vuestras misericordias; somos la obra de Vuestras manos y el precio de toda Vuestra sangre. Oh Madre, oh suplicante todopoderosa, oh perfecta Reparadora, oh divina Reconciliadora, no dejéis de rezar, de suplicar, de interceder por nosotros.

Después de la Estación

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Oraciones después de la Estación

Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo.

El pan nuestro de cada día dánosle hoy; y perdonadnos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación,
mas líbranos del mal.
Amén

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es Tu Hijo Jesús.

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y a la Madre de Dios.

Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

V. ¡Ten piedad de nosotros, Señor!
R. ¡Ten piedad de nosotros!

V. Que las almas de los fieles difuntos
R. Por la misericordia de Dios descansen en paz. Amén.

Antés de la Estación

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Os adoramos Señor y Os bendecimos

Porque con Vuestra Santa Cruz habéis redimido al mundo.

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10.

Jesús es despojado de Sus vestidos.

¡Jesús despojado!. ¡Jesús que tuvo que beber la hiel! Oh, vanidades, galas mundanas, sensualidad, inmodestia, gula, violación voluntaria del ayuno y la abstinencia, inmortificaciones de todo tipo, ¡ésta es tu obra! Mira la vergüenza del Cordero divino y la tortura que soporta. Aquí, nuestra divina Madre no ha hecho menos que condenarte y marchitarte con Sus palabras, con Su austera vestimenta, con Su dolor y con Sus lágrimas.

Oh Jesús, Rey de la pureza, quemad, cortad, mortificad, purificad mi corazón y mis sentidos. Que la mortificación en mi alma y en mi cuerpo sea la guardia de la inocencia. Y Vos, oh Reina de los corazones puros, Virgen sin igual, cubridme con Vuestra protección. Quiero parecerme a Vos, quiero ser a toda costa un niño que llevéis en Vuestros brazos, un niño que lleve Vuestra semejanza.

Después de la Estación

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Oraciones después de la Estación

Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo.

El pan nuestro de cada día dánosle hoy; y perdonadnos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación,
mas líbranos del mal.
Amén

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es Tu Hijo Jesús.

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y a la Madre de Dios.

Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

V. ¡Ten piedad de nosotros, Señor!
R. ¡Ten piedad de nosotros!

V. Que las almas de los fieles difuntos
R. Por la misericordia de Dios descansen en paz. Amén.

Antés de la Estación

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Oraciones antés de la Estación

Os adoramos Señor y Os bendecimos

Porque con Vuestra Santa Cruz habéis redimido al mundo.

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11.

Jesús es crucificado.

Sus dos manos y Sus dos pies están traspasados y clavados en la cruz; Su cabeza lleva la corona de espinas; todo Su cuerpo está cubierto de heridas y es por mi causa que Se redujo a este extremo. Fue Su amor por mi salvación lo que le llevó a un sufrimiento tan excesivo. Al mismo tiempo, María está ante Él; Su dolor no tiene nombre en el lenguaje de los hombres, y por amor a nosotros, consiente la muerte de Su Hijo.

Oh Jesús crucificado, soy Vuestro sin retorno, quiero crucificar mi carne con sus vicios, Os entrego mi alma con todas sus fuerzas. Oh María! en verdad, por mucho que recemos, por mucho que hagamos, nunca podremos recompensar las molestias que habéis tomado por nosotros; pero haced efectivo mi deseo de devolver amor por amor.

Después de la Estación

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Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo.

El pan nuestro de cada día dánosle hoy; y perdonadnos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación,
mas líbranos del mal.
Amén

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es Tu Hijo Jesús.

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y a la Madre de Dios.

Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

V. ¡Ten piedad de nosotros, Señor!
R. ¡Ten piedad de nosotros!

V. Que las almas de los fieles difuntos
R. Por la misericordia de Dios descansen en paz. Amén.

Antés de la Estación

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Porque con Vuestra Santa Cruz habéis redimido al mundo.

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12.

Jesús muere en la cruz para nuestra salvación.

Jesús muere. Su corazón es abierto por la lanza; Su testamento es conocido por nosotros: la Eucaristía nos ha sido dada y María Se ha convertido en nuestra Madre. El sacrificio está consumado, pero Jesús ha encontrado, en los recursos de Su amor omnipotente, el secreto de perpetuarlo hasta el fin de los siglos, y Aquella que nos ha dado como Madre ha venido aquí para mostrarnos que no es en vano que lleva Su nombre.

Oh Jesús, dadme a entender tanto la excelencia del Santo Sacrificio de la Misa como el respeto que merece el día en que hacéis obligatoria su asistencia. Iluminad a los desgraciados que violan el santo día del domingo: no saben de qué bienes se privan. Y Vos, oh María, oh verdadera Madre, oh Reina, oh divina Mensajera de Jesús, que Vuestro pueblo oiga Vuestra voz y que este dulce Salvador reine sobre todas las almas redimidas.

Después de la Estación

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Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo.

El pan nuestro de cada día dánosle hoy; y perdonadnos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación,
mas líbranos del mal.
Amén

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es Tu Hijo Jesús.

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y a la Madre de Dios.

Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

V. ¡Ten piedad de nosotros, Señor!
R. ¡Ten piedad de nosotros!

V. Que las almas de los fieles difuntos
R. Por la misericordia de Dios descansen en paz. Amén.

Antés de la Estación

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Os adoramos Señor y Os bendecimos

Porque con Vuestra Santa Cruz habéis redimido al mundo.

(Se anuncia la Estación: "Primera Estación...etc)

13.

Jesús es bajado de la cruz y entregado a Su Madre.

Jesús es bajado de la cruz y reposa en los brazos de Su Madre. ¡Qué espectáculo tan conmovedor! ¡Qué misterio de dolor y amor! El cuerpo adorable no podría estar mejor situado: Jesús y María son uno. Ni la vida ni la muerte, ni el tiempo ni la eternidad pueden romper esta unión inefable. ¿No es ésta la enseñanza que esta tierna Madre nos da en Su Aparición, cuando lleva en Su Corazón la imagen de Jesús crucificado?

Oh Jesús, unidme para siempre a María. Es entonces cuando mi unión con Vos será perfecta, ya que es sólo a través de Ella que Os dais a Vuestros Elegidos y es en Ella donde se realiza esta sublime unión. Y Vos, oh Unión de las almas, oh María, Madre de Jesús, unidme, en Vuestro Corazón, a este adorable Rey, Vuestro único amor y mi único amor.

Después de la Estación

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Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo.

El pan nuestro de cada día dánosle hoy; y perdonadnos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación,
mas líbranos del mal.
Amén

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es Tu Hijo Jesús.

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y a la Madre de Dios.

Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

V. ¡Ten piedad de nosotros, Señor!
R. ¡Ten piedad de nosotros!

V. Que las almas de los fieles difuntos
R. Por la misericordia de Dios descansen en paz. Amén.

Antés de la Estación

Antés de la Estación

Oraciones antés de la Estación

Os adoramos Señor y Os bendecimos

Porque con Vuestra Santa Cruz habéis redimido al mundo.

(Se anuncia la Estación: "Primera Estación...etc)

14.

Jesús es depositado en el sepulcro.

¡La tumba es el fin de toda vida humana! Este pensamiento apena a la naturaleza, pero nuestra fe nos muestra el cielo que se abre, en el mismo día de la muerte, ante el alma cristiana que ha seguido a Jesús hasta el Calvario. Y la resurrección de este dulcísimo Salvador es la garantía segura de la nuestra al final de los tiempos. María, apareciendo resplandeciente con la luz de los cuerpos resucitados y subiendo al cielo, aquí mismo, a esta cruz, confirma nuestra consoladora esperanza.

Oh Jesús, mi Redentor vivo, sé que resucitaré en el último día, y ahora espero Vuestra gracia en este mundo y Vuestra gloria en el otro. ¡Oh María, mi vida, mi dulzura, mi esperanza! Vos recibiréis en mi última hora, lo espero de Vuestra misericordia, el alma de Vuestro querido hijo en Vuestros maternos brazos. Amén.

Después de la Estación

Después de la Estación

Oraciones después de la Estación

Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo.

El pan nuestro de cada día dánosle hoy; y perdonadnos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación,
mas líbranos del mal.
Amén

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es Tu Hijo Jesús.

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y a la Madre de Dios.

Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

V. ¡Ten piedad de nosotros, Señor!
R. ¡Ten piedad de nosotros!

V. Que las almas de los fieles difuntos
R. Por la misericordia de Dios descansen en paz. Amén.

Parce Domine

Parce Domine,
Parce populo tuo:
Ne in aeternum irascaris nobis.

Perdonad, Señor,
Perdonad a Vuestro pueblo;
No Os enfadéis con nosotros para siempre.

1. Alejemos la ira de nuestro Juez,
Lloremos ante Su justicia;
Todos juntos,
Nos inclinamos en señal de súplica.

Perdonad, Señor,
Perdonad a Vuestro pueblo;
No Os enfadéis con nosotros para siempre.

2. Oh Dios, por nuestras faltas,
Ofendemos Vuestra bondad;
Oh, Dios de la misericordia, desde lo alto,
Derramad Vuestro perdón sobre nosotros.

Perdonad, Señor,
Perdonad a Vuestro pueblo;
No Os enfadéis con nosotros para siempre.

3. En este tiempo de muchas bendiciones,
Dadnos arroyos de lágrimas
Para purificar nuestros corazones
Que la alegre caridad encenderá.

Perdonad, Señor,
Perdonad a Vuestro pueblo;
No Os enfadéis con nosotros para siempre.

Por el Sumo Pontífice

Por el Sumo Pontífice

Oraciones por el Sumo Pontífice

Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea el Tu Nombre; venga a nos el Tu reino; hágase Tu voluntad así en la tierra como en el cielo.

El pan nuestro de cada día dánosle hoy; y perdonadnos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación,
mas líbranos del mal.
Amén

Dios Te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es Tu Hijo Jesús.

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo y a la Madre de Dios.

Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

 

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