Los Santos son nuestros antepasados y modelos. Pidámosles que nos ayuden a servir a Dios lo mejor posible.

Almas muy felices, que han tenido la suerte de alcanzar la gloria, nos obtienen dos cosas de Aquel que es nuestro Dios y Padre: que nunca Le ofendamos mortalmente, y que nos quite todo lo que le desagrada. Amén.

Jesús mío, perdón y misericordia: por los méritos de Vuestras Santas Llagas y los sufrimientos de Vuestra Santísima Madre.