por el santo Cura de Ars. -Dios nos ama con un amor infinito. Amémoslo también con todo nuestro corazón.

Te amo, Dios mío, y mi único deseo es amarte hasta el último suspiro de mi vida.
Te amo, oh mi infinitamente adorable Dios, y prefiero morir amándote que vivir un solo instante sin amarte.
Te amo, Dios mío, y deseo que el cielo tenga la felicidad de amarte perfectamente.
Te amo, Dios mío, y temo el infierno sólo porque no habrá el dulce consuelo de amarte.
Oh Dios mío, si mi lengua no puede decir a cada momento que Te amo, al menos quiero que mi corazón Te lo repita tantas veces como respire.
Oh, dame la gracia de sufrir amándote, de amarte mientras sufres, y de morir un día amándote y sintiendo que Te amo.
Y cuanto más me acerco a mi fin, más Te suplico que aumentes mi amor y lo perfecciones.
¡Que así sea!

Jesús mío, perdón y misericordia: por los méritos de Vuestras Santas Llagas y los sufrimientos de Vuestra Santísima Madre.