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Magníficat!

¡Para la preservación del Depósito de la Fe!
¡Para que venga el Reino de Dios!

Saint Miguel Arcángel
Gloriosísimo Príncipe de los ejércitos celestiales San Miguel Arcángel, defendednos en el combate, contra los principados y potestades, contra los jefes de este mundo de tinieblas, contra los espíritus malignos esparcidos por los aires.

PUBLICADO
POR
ORDEN DE
S.S.
LEÓN XIII

En el nombre del Padre,
y del Hijo, y del Espíritu Santo,
y de la Madre de Dios. Amén.

ORACIÓN A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

Gloriosísimo Príncipe de los ejércitos celestiales San Miguel Arcángel, defendednos en el combate, contra los principados y potestades, contra los jefes de este mundo de tinieblas, contra los espíritus malignos esparcidos por los aires. (Ef. 6, 12) Venid en auxilio de los hombres que Dios ha hecho a Su imagen y semejanza, (Sab. 2, 23) y redimido a tan alto precio (I Cor. 6, 20) de la tiranía del demonio.

Continuad hoy el combate del Señor con todo el ejército de Ángeles, como en otros tiempos habéis combatido contra Lucifer, el príncipe del orgullo, y sus ángeles apóstatas. Y no pudieron triunfar ni fue hallado su lugar en el cielo. Y fue arrojado el dragón grande, esta antigua serpiente, que se llama diablo y Satanás, que seduce al mundo entero; fue precipitado en la tierra, y sus ángeles fueron precipitados con él. (Apoc. 12, 8-9)

He aquí que este antiguo enemigo homicida desde el principio (Jn. 8, 44), se erigió con vehemencia, disfrazado en ángel de luz (II Cor. 11, 14) acompañado de toda la horda de espíritus perversos, recorriendo la tierra en toda dirección, procurando abolir en ella el nombre de Dios y de Su Cristo, para arrancar, destruir y perder en la damnación eterna, a las almas destinadas a recibir la corona de gloria inmortal. Este dragón maldito derrama como un flujo inmundo su veneno de iniquidad en los hombres cuyo espíritu es pervertido y el corazón corrompido: su espíritu de mentira, de impiedad y de blasfemia, soplo mortal de lujuria, de toda clase de vicios y de iniquidades.

He aquí que enemigos muy astutos han llenado de amargura a la Iglesia, esposa del Cordero inmaculado, la han abreviado de absenta, han llevado manos impías sobre todo lo que en ella es deseable. Ahí donde la Sede del bienaventurado Pedro y la Cátedra de la verdad fueron establecidas como una luz para las naciones, allí han puesto el trono de abominación de su impiedad; afín de que, una vez herido el pastor, puedan dispersar al rebaño. (Cf. Zac. 13, 7) Sed pues, oh Príncipe invencible, siempre junto al pueblo de Dios para combatir los espíritus malignos, y hacedle conseguir la victoria.

Sois vos a quien la santa Iglesia venera como su guardián y su protector; vos a quien el Señor ha confiado las almas redimidas, para introducirlas en la felicidad celestial. Rogad al Dios de la paz que aplaste a Satanás bajo nuestros pies, a fin de quitarle todo poder de retener aún cautivos a los hombres, y de perjudicar a la Iglesia. Presentad al Altísimo nuestras plegarias, para que, muy pronto, desciendan sobre nosotros las misericordias del Señor; (Salmo 78, 8) atrapad vos mismo a la antigua serpiente, que no es otra sino el diablo o Satanás, para precipitarlo encadenado en el abismo, de suerte que no pueda ya jamás seducir a las naciones.(Cf. Apoc. 20, 2-3)

EXORCISMO

En el nombre de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, fortalecido por la intercesión de la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, del bendito San Miguel Arcángel, de los Bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo, y todos los Santos, [y poderoso en la santa autoridad de nuestro ministerio], Los laicos omiten el texto rojo entre paréntesis. nos comprometemos confiadamente a repeler los ataques y los engaños del demonio.

¡Levántese Dios! Sean esparcidos Sus enemigos, y huyan delante de Él los que Le aborrecen.

Como se disipa el humo, disípalos; como la cera se derrite delante del fuego, así perezcan los impíos delante de Dios. (Salmo 68, 1-2).

V. He aquí la Cruz del Señor, huid poderes enemigos.

R. Ha vencido el León de la tribu de Judá, la raíz de David.

V. Señor, que Vuestra misericordia venga sobre nosotros.

R. Como lo esperamos de Vos.

+ Las cruces indican la bendición que debe darse, si es un sacerdote quien recita el Exorcismo; o la señal de la cruz que debe hacerse, si es un laico.

Te exorcizamos todo espíritu maligno, poder satánico, ataque del infernal adversario, legión, concentración y secta diabólica, en el nombre y virtud de Nuestro Señor + Jesucristo, para que salgas y huyas de la Iglesia de Dios, de las almas creadas a imagen de Dios y redimidas por la preciosa Sangre del Divino Cordero + . En adelante no atrevas, perfidísima serpiente, engañar al género humano, perseguir a la Iglesia de Dios, zarandear a los elegidos y cribarlos como el trigo +. Te lo manda Dios Altísimo +, a quien en tu insolente soberbia aún pretendes asemejarte, El cual quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (I Tim. 2, 4). Te lo manda Dios Padre +, te lo manda Dios Hijo +. Te lo manda Dios Espíritu Santo +. Te lo manda la majestad de Cristo, el Verbo eterno de Dios hecho hombre +, quien para salvar a la estirpe perdida por tu envidia, Se humilló a Sí mismo hecho obediente hasta la muerte (Fil. 2, 8); El cual edificó Su Iglesia sobre roca firme, y prometió que los poderes del infierno nunca prevalecerían contra ella (Cf. Mat. 16, 18), Él mismo había de permanecer con ella todos los días hasta el fin de los tiempos(Mat. 28, 20). Te lo manda el santo signo de la Cruz + y la virtud de todos los Misterios de la fe cristiana +. Te lo manda la poderosa Madre de Dios, la Virgen María +, quien con Su humildad desde el primer instante de Su Inmaculada Concepción aplastó tu orgullosa cabeza. Te lo manda la fe de los santos Apóstoles Pedro y Pablo y de los demás Apóstoles +. Te lo manda la sangre de los mártires y la piadosa intercesión de todos los Santos y Santas +.

Por tanto, maldito dragón y toda legión diabólica, te conjuramos por Dios + vivo, por Dios + verdadero, por Dios + santo, por Dios que de tal modo amó al mundo, que entregó a Su unigénito Hijo, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que viva la vida eterna (Juan 3, 16); cesa de engañar a las criaturas humanas y deja de suministrarles el veneno de la eterna perdición; deja de dañar a la Iglesia y de poner trabas a su libertad. Huye Satanás, inventor y maestro de toda falacia, enemigo de la salvación de los hombres. Retrocede ante Cristo, en quien nada has hallado semejante a tus obras. Retrocede ante la Iglesia una, santa, católica y apostólica, la que El mismo Cristo adquirió con Su Sangre.

Humíllate bajo la poderosa mano de Dios. Tiembla y huye, al ser invocado por nosotros el santo y terrible Nombre de Jesús, ante el que se estremecen los infiernos, a quien están sometidas las Virtudes de los cielos, las Potestades y las Dominaciones; a quien los Querubines y Serafines alaban con incesantes voces diciendo: Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios de los Ejércitos.

V. Señor, escuchad mi oración.

R. Y llegue a Vos mi clamor.

V. El Señor sea con vosotros.

R. Y con vuestro espíritu.

Oremos. – Dios del cielo, Dios de la tierra, Dios de los Ángeles, Dios de los Arcángeles, Dios de los Patriarcas, Dios de los Profetas, Dios de los Apóstoles, Dios de los Mártires, Dios de los Confesores, Dios de las Vírgenes, Dios que tenéis el poder de dar la vida después de la muerte, el descanso después del trabajo, porque no hay otro Dios que Vos y que no puede haber si no sois Vos, el Creador de todas las cosas visibles e invisibles, cuyo reino no tendrá fin; humildemente suplicamos a Vuestra gloriosa Majestad de dignaros librarnos poderosamente y conservarnos sanos de todo poder, trampa, mentira y maldad de los espíritus infernales. Por el Cristo Nuestro Señor. Amén.

V. De las asechanzas del demonio.

R. Libradnos, Señor.

V. Que otorguéis a Vuestra Iglesia la seguridad y la libertad para serviros,

R. Os rogamos, escuchadnos.

V. Que Os dignéis humillar a los enemigos de la Santa Iglesia.

R. Os rogamos, escuchadnos.

(Se rocía con agua bendita el lugar y a los presentes).

Jesús mío, perdón y misericordia: por los méritos de Vuestras Santas Llagas y los sufrimientos de Vuestra Santísima Madre.