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Magníficat!

¡Para la preservación del Depósito de la Fe!
¡Para que venga el Reino de Dios!

Una representación única del Belén.

El encanto del Niño Jesús te hará olvidar tus preocupaciones, tus penas.
Jesús te ofrece el regalo de un corazón de niño lleno de amor, paz y verdadera felicidad.

Los servicios son gratuitos.

Horario:

Misa de Medianoche:
Misa del día:
Visita al Pesebre:


Misa de Medianoche:
Misa de Medianoche:

25 de diciembre, 00:00 h.
25 de diciembre, 10:00 h.
del 25 de diciembre al 31 de enero,
de 9.00 a 18.00 h.

1 de enero, 00:00 h.
6 de enero, 00:00 h.

Misa de Medianoche: 25 de diciembre, 00:00 h.
Misa de día: 25 de diciembre, 10:00 h.
Visita al Belén: 25 dic - 31 ene, 9:00-18:00.
Misa de Medianoche: 1 de enero, 00:00 h.
Misa de Medianoche: 6 de enero, 00:00 h.

Reservación:

(819) 688-5225

Nuestra dirección:

290 7e rang - Mont-Tremblant - Québec - Canada - J8E 1Y4

Una historia para cada día...

Sagrada Familia - Jesús María José

El rey Matías Corvin se salvó de ser envenenado.

Cuando Matías Corvín fue elegido rey de Hungría en 1458, los magnates húngaros se reunieron en el castillo real de Ofen para jurar al nuevo rey. Entre ellos estaba el Príncipe Lázaro de Serbia. En honor a los invitados reunidos en el castillo, el rey organizó varios días de fiesta, y mientras se divertían, un ladrón consiguió colarse en los pisos reales, con la esperanza de encontrar grandes tesoros. Con la ayuda de una llave maestra llegó al dormitorio del príncipe Lázaro de Serbia. De repente, oyó el sonido de unos pasos. Al no poder escapar, se escondió bajo una cama, donde presenció una conversación entre Lázaro de Serbia y su esposa. El príncipe le dijo que no había venido por respeto a Matías, sino para intentar matarlo. Su mujer hizo todo lo posible por disuadirle de este diabólico plan, pero sin conseguir doblegar a su marido, que la amenazó para que guardara silencio. Cuando los príncipes se durmieron, el ladrón huyó de la habitación, fue detenido por los guardias y pidió ser llevado ante el rey, porque tenía importantes secretos que contarle. Se le concedió su petición y fue llevado ante el rey, a quien relató la conversación que había presenciado. Como el rey no quería creerlo, el bandido aceptó permanecer en prisión hasta que sus revelaciones fueran verificadas. El rey adoptó este plan y vigiló de cerca al príncipe serbio, sin que éste sospechara nada. Un día el príncipe le dijo al rey que tenía asuntos urgentes que atender para volver a su país y que antes de partir le invitaba a comer con él en sus pisos. El rey aceptó. Un criado trajo dos copas de vino, una de las cuales presentó al rey. Pero Matías invitó al príncipe a beberlo primero. El príncipe se puso pálido, pero a la orden del rey vació la copa con mano temblorosa, mientras su esposa se desmayaba al verlo. Una hora después, el príncipe Lázaro había expirado. Había muerto por el veneno que había preparado para el rey. El ladrón fue recompensado por su servicio con un trabajo rentable en el que podía vivir como un hombre honesto. El rey agradeció a Dios su milagrosa preservación.

La providencia divina resplandece en estos hechos, y además reconocemos en ellos la verdad del proverbio: «Quien tiende una trampa a otro suele caer él mismo en ella».

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