Busqueda
Generic filters

Si no encuentra lo que busca,
puede enviar un correo electrónico:
apotres@magnificat.ca

Magníficat!

¡Para la preservación del Depósito de la Fe!
¡Para que venga el Reino de Dios!

Una historia para cada día...

Sagrada Familia - Jesús María José

Un estudiante se presenta ante su padre.

En el seminario menor de Ware, Inglaterra, había un joven piadoso llamado Philip Weld, cuyos padres vivían en Southampton. Un día, cuando los alumnos habían tomado la comunión por la mañana, se fue de excursión en barco con su clase. Por error cayó al agua y se ahogó, a pesar de los esfuerzos desesperados de sus compañeros. El director de la casa, el Dr. Gox, estaba consternado y decidió llevar él mismo la triste noticia a los padres del joven. Nada más verlo, el padre le dijo: «Ya sé lo que tienes que decirme. Mi hijo está muerto. Luego le contó al asombrado director lo que acababa de suceder. «Ayer por la tarde», dijo, «estaba paseando con mi hija Catherine. De repente me dijo: «Padre, ¿ves en la acera de enfrente a estas tres personas? Uno de ellos se parece mucho a nuestro Felipe. – De verdad», dije, «es Felipe. Pero cuando intentamos acercarnos a las tres personas, éstas habían desaparecido de repente, y lo único que vi en la acera fue un viejo campesino en el que me había fijado antes. Felipe había estado de pie junto a un sacerdote y parecía bastante feliz. Al día siguiente esperé ansiosamente el correo y me alegré de no recibir una carta, pero cuando te vi supe que me traerías la noticia de su muerte. Se descubrió que el padre había tenido la aparición en el momento de la muerte de su hijo. Deseó conocer al sacerdote que había visto a su lado, y en el funeral observó a todos los clérigos presentes, pero ninguno se parecía a él. Cuatro meses más tarde visitó a su hermano que vivía en el campo, y en esta ocasión también presentó sus respetos al cura del pueblo. En la rectoría le llamó la atención un retrato que le recordaba al sacerdote en cuya compañía había aparecido Felipe. Preguntó al párroco quién era el cura de la foto. «Es San Estanislao Kostka. Pero no fue sacerdote, pues murió a los 18 años (1568) como novicio de la Compañía de Jesús.» El padre estaba muy sorprendido, porque sabía que su hijo invocaba a San Estanislao todos los días.

Todas estas apariciones demuestran la inmortalidad del alma.

Otras historias...