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Magníficat!

¡Para la preservación del Depósito de la Fe!
¡Para que venga el Reino de Dios!

Una representación única del Belén.

El encanto del Niño Jesús te hará olvidar tus preocupaciones, tus penas.
Jesús te ofrece el regalo de un corazón de niño lleno de amor, paz y verdadera felicidad.

Los servicios son gratuitos.

Horario:

Misa de Medianoche:
Misa del día:
Visita al Pesebre:


Misa de Medianoche:
Misa de Medianoche:

25 de diciembre, 00:00 h.
25 de diciembre, 10:00 h.
del 25 de diciembre al 31 de enero,
de 9.00 a 18.00 h.

1 de enero, 00:00 h.
6 de enero, 00:00 h.

Misa de Medianoche: 25 de diciembre, 00:00 h.
Misa de día: 25 de diciembre, 10:00 h.
Visita al Belén: 25 dic - 31 ene, 9:00-18:00.
Misa de Medianoche: 1 de enero, 00:00 h.
Misa de Medianoche: 6 de enero, 00:00 h.

Reservación:

(819) 688-5225

Nuestra dirección:

290 7e rang - Mont-Tremblant - Québec - Canada - J8E 1Y4

Una historia para cada día...

La Sagrada Familia en oración

Entrega a Dios nuestro Padre

San Vicente de Paúl enseña: «¿No veis que los pájaros no siembran ni cosechan? Sin embargo, Dios les pone una mesa en todas partes; les da ropa y comida. Incluso extiende Su Providencia a las hierbas del campo, incluso a los lirios, que tienen adornos tan magníficos que Salomón en toda su gloria no tenía ninguno como ellos. Ahora bien, si Dios provee a las aves y a las plantas de esta manera, ¿por qué no confiar en un Dios que es tan bueno y tan pródigo en Sus bienes? ¿Confiaréis en vosotros mismos en lugar de en Él? Y, sin embargo, sabéis que Él puede hacer todas las cosas, y que vosotros no podéis hacer nada; y, sin embargo, os atrevéis a confiar más en vuestra industria que en Su bondad, en vuestra pobreza que en Su abundancia. Oh, miseria del hombre!…»

«Libera tu mente de todo lo que te aflige; Dios Se encargará de ello. No puedes preocuparte demasiado sin alterar, por así decirlo, el Corazón de Dios, porque Él ve que no Le honras lo suficiente con una santa confianza. Confía en Él, te lo ruego, y tendrás el cumplimiento de lo que tu corazón desea. Te repito, rechaza todos esos pensamientos de desconfianza que a veces dejas entrever en tu mente. ¿Y por qué no ha de estar tu alma llena de confianza, ya que es hija querida de Nuestro Señor, por Su misericordia?… ¡Oh, qué grandes tesoros hay escondidos en la santa Providencia! y ¡qué soberanamente honran a Nuestro Señor los que la siguen y no la pisan!»

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