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Una historia para cada día...

Niño Jesús, ¡Te amo con todo mi corazón!

Diógenes y los tres sestercios.

El filósofo griego Diógenes instaló una tienda en el mercado de Atenas, donde colocó el siguiente cartel: Aquí se vende la sabiduría. Un aristócrata que pasaba por allí y del que se había reído este cartel, llamó a uno de sus esclavos, le dio tres sestercios (unos 60 céntimos) y le dijo: «Ve a este fanfarrón y pregúntale cuánta sabiduría vende por tres sestercios. El esclavo cumplió la orden de su amo y Diógenes, embolsándose las tres monedas, le dijo: «Vuelve a tu amo y llévale esta máxima: En todo, piensa en el fin.» Esta máxima gustó tanto al maestro que la hizo grabar sobre su puerta, para recordársela a todos los que entraban en su casa.

Nadie ha recordado a los hombres su último fin con más frecuencia ni con más insistencia que Jesucristo. Por lo tanto, que cada uno de sus discípulos piense en ello continuamente.

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