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¡Dios mío, creo, amo, espero y Os amo! Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no os aman. -Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Os adoro profundamente y Os ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de Su Santísimo Corazón y del Inmaculado Corazón de María, Os pido la conversión de los pobres pecadores.
«De todo lo que podáis, ofreced un sacrificio a Dios, en reparación de los pecados por los que es ofendido, y en súplica por la conversión de los pecadores. De esta manera, traed la paz a vuestra patria. Soy su Ángel de la Guarda, el Ángel de Portugal. Sobre todo, aceptad y soportad con sumisión los sufrimientos que el Señor os envíe».