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Magníficat!

¡Para la preservación del Depósito de la Fe!
¡Para que venga el Reino de Dios!

Una representación única del Belén.

El encanto del Niño Jesús te hará olvidar tus preocupaciones, tus penas.
Jesús te ofrece el regalo de un corazón de niño lleno de amor, paz y verdadera felicidad.

Los servicios son gratuitos.

Horario:

Misa de Medianoche:
Misa del día:
Visita al Pesebre:


Misa de Medianoche:
Misa de Medianoche:

25 de diciembre, 00:00 h.
25 de diciembre, 10:00 h.
del 25 de diciembre al 31 de enero,
de 9.00 a 18.00 h.

1 de enero, 00:00 h.
6 de enero, 00:00 h.

Misa de Medianoche: 25 de diciembre, 00:00 h.
Misa de día: 25 de diciembre, 10:00 h.
Visita al Belén: 25 dic - 31 ene, 9:00-18:00.
Misa de Medianoche: 1 de enero, 00:00 h.
Misa de Medianoche: 6 de enero, 00:00 h.

Reservación:

(819) 688-5225

Nuestra dirección:

290 7e rang - Mont-Tremblant - Québec - Canada - J8E 1Y4

Una historia para cada día...

Sagrada Familia

El rey y el filósofo.

Un día Hierón de Siracusa mandó llamar al filósofo Simónides y le preguntó qué era Dios. El sabio pidió un día de reflexión; después de las veinticuatro horas, volvió a pedir el doble, luego cuatro días, y así sucesivamente, pidiendo cada vez el doble del período anterior. Al final, el rey le preguntó por qué lo hacía, y el sabio respondió: «Cuanto más pienso en el asunto, más misterioso se vuelve».

El infinito no puede ser captado adecuadamente por nuestra limitada inteligencia: sólo Dios puede comprenderse a sí mismo. San Juan describe a Dios con las palabras «Dios es amor». (I Juan 4:7) De hecho, el amor de Dios por el hombre es el principio de todas Sus obras.

La pena del exilio.

San Juan Crisóstomo, obispo de Constantinopla (+ 407), fue mal visto por la gente de la corte debido a la libertad de su predicación: la emperatriz Eudoxia lo odiaba especialmente. Un día le amenazó con el destierro. No creas con esto –respondió el santo obispo– que me vas a inspirar ningún terror. Deberías saber que Dios está presente en todas partes, y que sólo podrías asustarme relegándome a un lugar donde Dios no estuviera».

Si por casualidad tienes miedo de estar solo en algún lugar, piensa en la presencia de Dios. Cuando un hombre temeroso se ve acompañado, su miedo a los fantasmas disminuye; tendría tanto menos razón para temblar, si reflexionara sobre la presencia de Dios, sin cuya voluntad ningún espectro podría aparecer. El recuerdo de la presencia de Dios hace que el hombre no tenga miedo.

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