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Una historia para cada día...

Sagrado Corazon de Jesus

Humildad del Corazón de Jesús.

Un día, después de haber manifestado Su poder a Su fiel sierva, Ángela de Foligno, el divino Maestro le dijo:

«Después de haber visto algo de Mi poder, debes ver Mi humildad». Miré, relata la Santa, y Le vi descender tan bajo por amor a los hombres, que me pareció que había caído al fondo de un abismo. Entonces, comparando con Su poder, que acababa de ver, una aniquilación tan profunda, me quedé toda asombrada. Entonces, viendo que no era nada, y que sin embargo era orgullosa, empecé a juzgarme indigna de recibir a un Dios tan humilde, y no quise comulgar más. Después de haberme mostrado así Su poder y humildad, me dijo: «Hija Mía, no hay ninguna criatura que pueda ver estas cosas en la medida en que tú las has visto, a menos que Dios eleve su inteligencia por una gracia divina muy especial.» Se estaba celebrando entonces una misa; cuando el sacerdote estaba en la elevación, Jesús me dijo: «Mi poder está actualmente en este altar; pero también está en tu alma. Cuando Me recibes en la mesa sagrada, recibes al que ya posees. Comulga, pues, hija Mía, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; Yo, que soy digno, te hago digna». Su conversación terminó allí; pero me dejó un consuelo que creo que conservaré durante toda mi vida.

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