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Magníficat!

¡Para la preservación del Depósito de la Fe!
¡Para que venga el Reino de Dios!

Una representación única del Belén.

El encanto del Niño Jesús te hará olvidar tus preocupaciones, tus penas.
Jesús te ofrece el regalo de un corazón de niño lleno de amor, paz y verdadera felicidad.

Los servicios son gratuitos.

Horario:

Misa de Medianoche:
Misa del día:
Visita al Pesebre:


Misa de Medianoche:
Misa de Medianoche:

25 de diciembre, 00:00 h.
25 de diciembre, 10:00 h.
del 25 de diciembre al 31 de enero,
de 9.00 a 18.00 h.

1 de enero, 00:00 h.
6 de enero, 00:00 h.

Misa de Medianoche: 25 de diciembre, 00:00 h.
Misa de día: 25 de diciembre, 10:00 h.
Visita al Belén: 25 dic - 31 ene, 9:00-18:00.
Misa de Medianoche: 1 de enero, 00:00 h.
Misa de Medianoche: 6 de enero, 00:00 h.

Reservación:

(819) 688-5225

Nuestra dirección:

290 7e rang - Mont-Tremblant - Québec - Canada - J8E 1Y4

Una historia para cada día...

Nuestra Señora del Rosario

El poder infalible del Santo Rosario

Cada vez más deseoso de propagar la devoción al Santo Rosario, Santo Domingo hubiera querido recorrer el mundo, para enseñarlo a todos los hombres. En Lombardía convirtió a cien mil herejes por este medio. Él mismo pasaba gran parte de las noches rezando tres rosarios: uno por él, otro por los pecadores y el último por las almas del purgatorio. Toda su vida se aplicó fielmente a esta práctica, incluso cuando el trabajo y la fatiga abrumaban su cuerpo, agotado por la penitencia. Durante estos tres rosarios, siempre se imponía una disciplina sangrienta. ¡Y qué éxito tuvo en sus viajes apostólicos!

Un día, mientras predicaba en la orilla del mar ante una gran multitud, unos piratas lo agarraron y lo secuestraron a la vista de la gente, que no pudo rescatarlo. Un acontecimiento tan trágico le dio la oportunidad de realizar nuevas conquistas. Pues una furiosa tempestad, surgida por una disposición divina, puso al barco a un palmo de su perdición. Entonces estos hombres, todos ellos mahometanos, imploraron la asistencia de Domingo ante Dios. El Santo primero les hizo renunciar a Mahoma; les instó a pedir el bautismo y a abrazar la práctica del Santo Rosario. Una vez obtenidas estas tres cosas, calmó milagrosamente la tormenta y el barco desembarcó en Bretaña. Allí bautizó a sus nuevos conversos y estableció para ellos la Cofradía del Rosario.

Es un acto admirable de la Providencia entregar al Santo en manos de sus enemigos, para hacer de ellos amigos de Dios y servidores de la Reina del Cielo. Convirtámonos, como Santo Domingo, en celosos propagadores de la devoción del Rosario. Así aseguraremos la salvación de todos aquellos a los que se la hayamos inculcado eficazmente.

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